ARGEL (AFP-NA) -- Los grupos armados islamistas multiplicaron, desde principios de agosto, sus ataques contra las
fuerzas del orden en Argelia, cuando se acerca el mes sagrado de ayuno, el Ramadán, causando varios muertos en
atentados suicidas y emboscadas espectaculares.
Ayer, un ataque suicida contra los jóvenes que habían acudido a un examen de ingreso en una academia de gendarmería
de Issers causó 43 óbitos y 45 heridos.
El último domingo, una emboscada contra una caravana de las fuerzas de seguridad en Skikda --550 kilómetros al este
de Argel-- dejó 12 fallecidos: 8 policías, 3 militares y un civil. A su vez, que el jueves pasado murió en otro ataque
de este tipo el responsable del sector militar de Jijel.
El hecho de ayer fue, sin embargo, el más sangriento de todos los actos perpetrados por los islamitas en este país
desde el doble ataque suicida de diciembre de 2007 contra 2 edificios oficiales de la capital en el que murieron 41
personas y varias resultaron lesionadas.
El Ramadán, que empieza a principios de septiembre, está considerado como un período propicio a la Yihad (guerra
santa) por los jefes islamistas o emires, que prometen el paraíso a quienes se conviertan en mártires perpetrando
ataques durante ese mes sagrado de ayuno para los musulmanes.
Según los expertos del antiterrorismo, los emires buscan ampliar su zona de acción fuera del "cuadrilátero de la
muerte" (Argel, Tizi-Uzu, Bumerdes y Buira), una región cercana a las montañas de la Cabila, que son su principal
refugio desde hace varios años.
En esa región están sometidos desde hace varios meses a la fuerte presión del ejército, que ha matado o capturado a
muchos islamistas. En la última de esas operaciones, el 8 de agosto, murieron 12 islamistas.
Pero el principal blanco de los grupos radicales armados sigue siendo la capital argelina, cuyos accesos y
principales calles están permanentemente vigilados por patrullas de policía y gendarmes.
Así las cosas, las fuerzas de seguridad abortaron en los últimos meses numerosos atentados. Fuentes no oficiales
estiman entre 300 y 400 los islamistas armados activos en Argelia.
La Cabila es el refugio de varios emires de Al-Qaeda del Magreb Islámico, la rama argelina de la red de Osama Ben
Laden liderada por Abdelmalek Drukdel, que reivindicó los atentados suicidas cometidos desde 2007.
El 5 de julio, el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, reclamó a los islamistas que entregaran sus armas,
subrayando que la reconciliación nacional es la opción irrevocable de las autoridades para acabar con la violencia en
el país.
La carta sobre la reconciliación nacional, promulgada para terminar con la ira, permitió desde febrero de 2006 la
libertad de 2.200 islamistas condenados por terrorismo, así como la concesión del perdón a 300 elementos armados que
aceptaron dejar las armas.
No obstante, ese documento no logró acabar con la violencia, al igual que la dura advertencia de Buteflika de que el
Estado no dudará en hacer frente con fuerza y vigor a los residuos de criminalidad y terrorismo.