La prolongación del paro docente, la inseguridad y la inquietud financiera son tres ejes preocupantes como para que
Daniel Scioli se inmiscuya en el clima de expectativa que rodea al gobierno nacional, ya sea por las señales que en
materia económica puede dar Cristina Fernández como por las hipotéticas definiciones respecto de la continuidad de
Guillermo Moreno.
El gobierno mantiene en privado la misma prudente postura. En el entorno de Scioli sostienen que por el peso
institucional, económico y político de la Provincia, la "vacuna natural contra el fenómeno inflacionario" es continuar
trabajando con responsabilidad. Por eso decidió esquivar cualquier polémica.
Ya quedó definido que, en términos políticos, Scioli no hará nada sin autorización de la Casa Rosada. Podrá dar
alguna señal de autonomía --como cuando recibió a dirigentes rurales--, aunque ese tipo de gestos no aparecerá nunca
vinculado con el conflicto que Cristina mantiene con los productores agropecuarios, quienes otra vez tienen un pie en
las rutas.
No es casual. El gobernador sospecha que a los ruralistas se les está terminando la paciencia con la Rosada. Ante
esa sensación, afirmó que su gestión busca las herramientas necesarias para tratar de solucionar los problemas del
sector, fundamentalmente los referidos al arreglo de caminos, a los que tanto Scioli como su ministra de
Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez, califican como "estratégicos para sacar más ágil y económicamente la
producción".
Es obvio que Scioli seguirá tratando de recuperar terreno político sin despegarse de Cristina. Hasta ahora, cada vez
que salió de gira por el interior bonaerense, sintió el malestar de la gente del campo. Hace unos días, un puñado de
legisladores del Frente para la Victoria le sugirió la posibilidad de volver a dar jerarquía ministerial al área de
Asuntos Agrarios. Scioli sólo se comprometió a analizarla. "En política, eso significa que no", confió un diputado.
No hace mucho, el gobernador había madurado la posible división del Ministerio de Producción y Asuntos Agrarios. Fue
en las últimas semanas de la pulseada con los ruralistas. Scioli sabe que no puede desdoblar esas carteras sin permiso
de la Casa Rosada. "Sería otorgarle un triunfo más al campo", estiman quienes minimizan la variante.
Si bien esa reunión se manejó con discreción, un par de legisladores habría señalado la conveniencia de que fuese un
dirigente "del interior" el que ocupara el eventual asiento de ministro de Asuntos Agrarios. Incluso, se apuntó el
nombre de Emilio Monzó, titular de la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados --reporta políticamente al
ministro del Interior, Florencio Randazzo-- por la supuesta buena llegada que tiene ante las entidades agropecuarias.
Es que, al igual que Scioli, los senadores y diputados del FPV precisan construir un puente que les permita
reconciliarse con los productores de sus distritos.
Al parecer, el gobierno nacional le envió, en lo que va del año, a la Provincia unos 700 millones de pesos menos por
coparticipación de impuestos. La preocupación fue exhibida por el propio Scioli cuando remarcó que debe priorizarse el
equilibrio de sus cuentas, más allá de cualquier reclamo salarial de docentes o empleados estatales.
Ayer, tras dialogar con Scioli, el ministro de Economía, Rafael Perelmiter, suspendió la presentación del proyecto
de ley de reforma previsional ante la Legislatura, para partir vertiginosamente junto al jefe de Gabinete, Alberto
Pérez, a entrevistarse con su par nacional, Sergio Massa. Ese y otros asuntos surgieron en el austero almuerzo que
compartió Scioli con el vicegobernador Alberto Balestrini y un ramillete de legisladores oficialistas que conforman la
mesa chica.
La agenda partidaria del PJ bonaerense con posible definición en noviembre es, como mínimo, inoportuna para los
tiempos difíciles que atraviesa la gestión Scioli. Es que Néstor Kirchner encontró un nuevo entretenimiento: quiere
acelerar las internas en el peronismo, ante los "movimientos domésticos y reuniones estratégicas" que habría comenzado
a impulsar Eduardo Duhalde para dar pelea.
El candidato del ex presidente para presidir el PJ bonaerense sería Balestrini. "Para que el daño sea lo menor
posible", Kirchner habría enviado una nueva orden: que se intente la unidad en la mayoría de los distritos. "Algunos
pueden coquetear con el duhaldismo, pero saben que la disponibilidad de caja sigue estando en poder de la Casa Rosada",
concluyen.
A esa misma hora, el jefe del bloque de senadores de la UCR, Jesús Porrúa, reiteraba que la fragilidad financiera
del Estado bonaerense es causada por la enorme deuda que la Casa Rosada mantiene hace años con la Provincia. Sin querer
abundar en detalles, el legislador disparó que la Rosada le confisca a la Provincia dinero que le corresponde en
concepto de ATN, entre otras tantas irregularidades vinculadas a la inconstitucionalidad del impuesto al cheque y a las
retenciones.
En ese sentido, desde la bancada radical le sugieren a Scioli "dejar de mendigar favores del gobierno nacional",
pese a que el matrimonio Kirchner dispone de una masa de dinero para usar políticamente, "castigando y premiando a
gobernadores o intendentes según se disciplinen a su voluntad".
El lunes próximo, Scioli realizaría una misión comercial relámpago a Chile, en el marco de la política de atracción
de inversiones. Según pudo saberse, empresarios de la firma bahiense Penta S.A. fueron invitados por el Poder
Ejecutivo. El viaje del gobernador lo organizó el ex duhaldista Alfredo Atanasof, hoy secretario --con rango
ministerial-- del área de Promoción de Inversiones, Exportaciones y Cooperación Internacional.
Esta búsqueda de inversiones aparece atada a otros compromisos que el gobernador recita casi como un monólogo. Hace
pocos días, prometió destinar más de 1.000 millones de pesos a la obra pública. Ya firmó un decreto que destina 500
millones de pesos para destrabar y finalizar diversos trabajos y anunció la inversión de 577 millones en los próximos
tres años, destinados a agua potable, cloacas y viviendas.
En cuanto a la política portuaria de la agenda, conviven tres tipos de necesidades de obras: reconstrucción y
adaptación de la infraestructura existente, desarrollo de la nueva y dragados. En tal sentido, se considera necesaria
una planificación estratégica para desarrollar proyectos y la obtención del financiamiento. La administración Scioli
asegura contar con un Fondo Provincial de Puertos 2008 con 8 millones de dólares; de ellos, 5 millones para obras y 3
para dragado.
Existe, además, una inversión privada planificada para las terminales portuarias en los próximos dos años, como las
de Dreyfus (127 millones de dólares) y el proyecto Potasio Río Colorado (170 millones de dólares) en el área de Bahía
Blanca.
En tanto, la continuidad de la huelga docente es un perjuicio para el gobierno. Mario Oporto busca desesperadamente
una solución. Es que el sistema educativo se volverá a paralizar mañana por 24 horas, en rechazo a la propuesta de
recomposición salarial ofrecida por el gobierno, cercana al 7% que, sumada al 24 por ciento concedido en marzo,
significaría algo más del 30% en un año.
La sucesión de asaltos y crímenes sangrientos, particularmente en el Gran Buenos Aires, preocupa en la Gobernación,
pero no tanto como el impactó que provocó la masacre de los tres empresarios en General Rodríguez. Scioli fue hasta el
Ministerio de Seguridad para reunirse con Carlos Stornelli y la cúpula policial. El mandatario dio su "total apoyo" a
los funcionarios policiales y los instó a "continuar la lucha contra el narcotráfico". También le pidió a Stornelli que
salga a explicar las políticas del ministerio y que les ponga el pecho a varios casos de inseguridad que conmocionaron
a la opinión pública en los últimos días.
"La ola de crímenes y robos no es un brote estacional; es una primavera entera", advirtió Jaime Linares (CC), quien
cuestionó recientes dichos del gobernador: "Decir que este no es un problema de inseguridad, que es un hecho mafioso,
agrega más preocupación, porque a la desenfrenada ola de inseguridad ahora se agrega que la Provincia es el campo de
batalla de las mafias y nadie aclara cuáles, quiénes son ni quién nos protegerá de ellas".
Otros actores de la oposición se engancharon con las críticas. Hasta el diputado nacional Francisco de Narváez salió
a pedir la renuncia del ministro de Seguridad. "Stornelli no tiene plan, no tiene mapa del delito, no hace prevención.
Corre detrás de los hechos y hace de comentarista. Para eso, sería mejor que vuelva a ser fiscal", dijo el legislador
del justicialismo disidente.
Ricardo Salas/"La Nueva Provincia"