BUENOS AIRES (DyN) -- El cura Julio César Grassi enfrentó ayer su primer día de juicio por abuso de menores
exigiéndole --a través de su defensa-- al tribunal que anule todo el caso porque, dijo, la acusación está basada en
pruebas "inventadas", mientras la querella anticipó que podría pedir hasta 24 años de cárcel para el sacerdote.
Grassi aseguró a la prensa que declarará durante cinco días ante los jueces para dar su versión, y manifestó que
está "tranquilo" y "con mucha convicción", pese a que "hay un prejuzgamiento" en su contra.
"Tenemos que demostrar la inocencia cuando tiene que ser al revés: los que acusan tienen que demostrar lo que están
imputando", añadió.
Ante el planteo, los jueces del Tribunal en lo Criminal 1 de Morón, pasaron a un cuarto intermedio hasta hoy para
decidir si avanzan con el debate.
La esperada primera jornada del juicio, que se había suspendido numerosas veces, duró sólo una hora y media. Sin
público ni periodistas, los jueces Luis Anduela, Jorge Carrera y Mario Gómez, dieron por iniciado el acto y escucharon
el planteo de la defensa para exigir la nulidad del proceso, por violaciones al derecho de defensa durante la
instrucción.
La defensa puso como ejemplo que a Grassi lo estarían acusando de 10 hechos y sólo se describirían nueve de esos
episodios.
"Hicimos este planteo porque es la oportunidad para hacerlo, pero la defensa no lo planteó como una maniobra
dilatoria, como se dijo por ahí. Queremos que se haga todo el debate y se resuelva al momento de la sentencia", señaló
uno de los letrados.
En tanto, el cura dijo antes de entrar a los tribunales de Morón que "esta es una causa armada por
Telenoche Investiga
. La periodista Miriam Lewin, lamentablemente, inventó pruebas y eso lo voy a demostrar en el juicio".
Actitud dilatoria
El abogado Juan Pablo Gallego, portavoz de los querellantes, advirtió sobre Grassi que "pese a decir que quiere el
juicio, se ha ocupado de dilatarlo y hasta simula no estar acusado, porque actúa como si fuera un testigo, acusando a
terceros".
Aunque recién se está en la parte preliminar, Gallego afirmó que en los alegatos "por el concurso de delitos
estaremos ante un pedido de 24 años de prisión".
Y aprovechó para quejarse de que el tribunal haya aceptado llamar como testigos a "400 personas", entre ellas "gente
que lo conoce a Grassi de la infancia y hasta gente de la farándula", porque esto redunda en "un proceso
sobredimensionado y más largo de lo necesario".
Más tranquilo, el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, celebró que al menos "el juicio haya comenzado,
porque ya es un logro de primer nivel", tras recordar que "hace seis años, cuando esto empezó, decían que no iba a
pasar nada, que lo iban a sobreseer, y después de seis años batallando, hoy estamos acá en el comienzo del proceso
oral".
La fiscalía y la querella esperan demostrar que Grassi se habría aprovechado de "Gabriel", Ezequiel" y "Luciano",
tres adolescentes que iban a la Fundación Felices Los Niños, y pedirán por ello la pena máxima para el sacerdote bajo
los cargos de "abuso deshonesto agravado y reiterado en concurso ideal con corrupción de menores agravada".
Los comienzos del caso
El 23 de octubre de 2002, el programa Telenoche Investiga
difundió un informe en el que el menor "Gabriel", afirmaba que había sido abusado por el cura cuando asistía a la
Fundación.
Otro testimonio, el de "Ezequiel", reforzó las sospechas sobre el sacerdote.
Buscado por la policía, Grassi se entregó el 24 de octubre de 2002 y casi un mes después, la jueza Mónica López
Osornio, lo procesó pero le concedió una libertad vigilada.
En medio de la tramitación de la causa hubo acusaciones de extorsión de Grassi y del supuesto "apriete" a una de las
víctimas, en un incidente que llevó a denunciar al asesor de Grassi, Miguel Angel Pierri, y a dos jueces de Menores.
La causa tuvo ramificaciones y hasta se abrió un expediente en Santa Cruz, para establecer si durante una misión
pastoral de la Fundación el cura habría abusado de un joven conocido como "Luciano", en el Gimnasio Municipal El
Calafate, en 2000, según lo relataron dos chicos del grupo.