BUENOS AIRES (DyN y NA) -- Cristina Fernández de Kirchner denunció ayer que una presunta confluencia de intereses
políticos, económicos y financieros opera para que, según afirmó, la Argentina tenga un "gobierno más light".
La expresión se produjo en medio de las críticas de analistas internacionales sobre la situación de nuestro país
que, entre fines de 2008 y 2009, debe afrontar compromisos por unos U$S 20.000 millones.
La consideración implica una variante respecto a la habitual terminología del oficialismo cuando, en los días más
duros del conflicto con el campo, aludía a un aparente "clima destituyente".
Cristina formuló los conceptos durante un anuncio de obras públicas en el municipio de Malvinas Argentinas
(conurbano bonaerense), hasta donde llegó tras regresar a la Capital Federal desde El Calafate. En esa villa turística
santacruceña, pasó el último fin de semana largo.
Finalizada la ceremonia, la jefa del Estado debió responder sobre la reaparición pública de su marido, Néstor
Kirchner, quien la acompañó, pero no habló.
"Nunca había desaparecido", replicó, ante las sonrisas del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y del intendente
local, Jesús Cariglino.
Cuando se le comentó que los medios remarcaron el ostensible paso al costado dado por su esposo en el espacio
público, Cristina retrucó: "Se dicen tantas cosas".
La última vez que Kirchner dio un discurso fue el 15 de julio, durante una concentración de partidarios frente al
Congreso, cuando los senadores se aprestaban a tratar las retenciones móviles. Desde entonces, se llamó a silencio.
TELAM
Los Kirchner comparten un comentario reservado.