Emocionado y gestor de emociones, el ciclista Walter Pérez, ganador de la medalla de oro en la vuelta americana de
ciclismo junto a su viejo compañero Juan Curuchet, aseguró que el título olímpico es el "sueño de toda la vida" y por
el que trabajaron juntos durante años.
"Finalmente se nos hizo porque era la última oportunidad de Juan", confesó en referencia a su compañero.
Pérez terminó la carrera y enseguida se hizo de una bandera Argentina que hicieron flamear unos diez compatriotas
que había en el Velódromo Laoshan, entre ellas la ex patinadora Nora Vega, marplatense como los Curuchet, que no paraba
de llorar por la emoción.
Con su bandera tomada por las dos manos Walter miró al cielo, acordándose de su madre, "fue la que me llevaba a las
carreras cuando era chico", recordó, entregándole junto al resto de su familia este oro como legado.
"Las sensaciones son increíbles, es un sueño. El sueño de toda la vida, y por el que pusimos todo el esfuerzo. Estoy
sin apoyar los pies en la tierra, aún", sostuvo Pérez.
Y luego se soltó al hablar de la carrera: "había que poner muchos huevos para conseguirlo, teníamos que hacer bien
las cosas", afirmó Pérez, imperativo.
Confesó que tras Atenas se impusieron "tratar de llegar en forma y demostrarlo todo en la pista. Gracias a Dios se
nos dio esta medalla de oro".