Juan Esteban Curuchet logró a los 43 años su primer medalla olímpica, que tiene doble sabor porque fue de oro, y
luego de la competencia reflejó sus particulares sensaciones.
"Este es un hermoso mensaje para toda la juventud, para que nunca bajen los brazos. Estoy súper feliz. Vamos
Argentina todavía", manifestó un eufórico Juan Curuchet, luego de dar vuelta de celebración.
Curuchet hizo historia por partida doble en Beijing, porque aquí se convirtió en ser el único deportista argentino
en participar de seis Juegos y en ser el primer ciclista, junto a Walter Pérez, en sumar una medalla olímpica en la
historia Argentina.
Junto a su amigo y compañero Walter Pérez, aseguró que la dupla no dudó en arremeter y jugarse ante los binomios más
poderosos, entre ellos el belga.
"Esto es el sueño de toda la vida. Saben lo que luchamos los deportistas amateurs para conseguir esto", se desahogó
el menor de los Curuchet.
Previamente a los reportajes que concedió, se trenzó en un abrazo y un fuerte beso con su hermano mayor, Gabriel,
con el que compitieron mil y una veces.
Gabriel, hoy director de equipo supo también festejar una medalla de oro, aunque en un Panamericano, en
Indianápolis, en una jornada en que todo había salido mal para el deporte e iluminó la noche argentina con su presea.
Juan tomó aire y trató de hablar de la estrategia de carrera: "Cuando vimos que las piernas iban no dudamos y le
dimos y pusimos lo que tenemos arriba del asiento".
Con la "bici" desde la cuna
"A los 43 años, una edad a los que muchos quieren considerar como viejos y ni consiguen trabajo, mire lo que podemos
hacer". La reflexión corresponde a Juana, la mamá de Juan Curuchet, el más "viejo" de los ciclistas que intentaron
llevarse el oro en la noche del martes en Beijing y no pudieron ante el veterano pedalista marplatense.
No fue fácil la vida de los Curuchet, dedicada a la bicicleta tanto por amor como por necesidad.
"Hace 25 años que alquilamos un local de bicicletería en Mar del Plata", contó Juana, aunque hubo tiempos más duros,
en los que Juan tuvo que arreglárselas para ayudar en la casa.
"Trabajó en distintas cosas de adolescente, en tiempos difíciles: fue peón de albañil, de carpintería, trabajó en
fábrica de mosaicos... Hasta que fue agarrando la bici cada vez más, hubo gente que creyó en ellos (incluye a su otro
hijo Gabriel -campeón panamericano) y tuvieron algunos sponsors y siguió ayudándome en la bicicletería", confió la
mujer.
El padre del Curutchet era también un singular ciclista y le transmitió a sus hijos la pasión por el deporte.