Al introducir mañana en el Congreso el tema de Aerolíneas Argentinas, el oficialismo compulsará por primera vez el
éxito o el fracaso de las gestiones realizadas por Sergio Massa para resanar las heridas causadas en el bloque de la
mayoría por la votación sobre el tema del campo. ¿Volverán los disidentes que fundaron despachos adversos al Ejecutivo
junto a Felipe Solá o Carlos Reutemann? ¿Se sumarán otra vez los "radicales K"?
Cualquiera sea esa realineación y aun si el Frente para la Victoria vuelve a dominar unido ambas cámaras, es menos
claro qué pasará después y de qué serviría la nueva unidad. Es que el matrimonio se mantiene en sus trece, cuerpo a
tierra en Santa Cruz, frenando cualquiera de las soluciones. Pero, mientras tanto, los legisladores necesariamente
toman partido ante sus electorados. En el papelón de los bonos y el resbalón del "riesgo país", tras el préstamo tomado
a Hugo Chávez a tasas exorbitantes, no sólo los opositores reclamaron la expulsión del falsificador de los índices,
Guillermo Moreno. También se agregaron oficialistas influyentes como el titular del bloque Agustín Rossi, la
vicepresidente de la Cámara, Patricia Vaca Narvaja, Guillermo Franco del BAPRO, y hasta la ministro montonera Nilda
Garré y varios gobernadores.
Bastaría que la Casa Rosada pasara el INDEC a la Jefatura de Gabinete para que Massa pueda reorganizarlo, sin
necesidad de echar a Moreno, pero la presidenta no toma medida alguna, mientras los bonos soberanos se licuan.