Pasaron casi siete años desde que las empresas Compañía Mega, Dow Argentina, Profertil y Solvay Indupa decidieron
crear la Asociación Industrial Química de Bahía Blanca (AIQBB), con el objetivo de realizar acciones destinadas,
principalmente, a la comunidad de Ingeniero White.
Tanto la visión como los objetivos fundamentales de la Asociación definieron un marco de gestión que, claramente, se
pueden identificar con los conceptos y fundamentos que la Responsabilidad Social Empresaria ha establecido para el
desarrollo del capital social y de las comunidades cercanas a la actividad productiva.
De allí entonces que las primeras actividades como organización se encaminaron a establecer vínculos y redes que
permitiesen contribuir a resolver situaciones sociales críticas o necesidades urbanas de la comunidad de Ingeniero
White.
Según Oscar Kumric, presidente de la AIQBB, y Hugo Simoni, gerente de la institución, los objetivos principales no
variaron, aunque sí se intensificaron sus actividades.
"Como concepto, la responsabilidad social empresaria, está inserto en la sociedad desde hace muchísimo tiempo. Pero
ahora es mucho más eficiente, sistemático, ordenado y direccionado; a eso apunta la AIQBB en sus labores", resumió
Kumric.
"La filantropía sería el elemento básico en este aspecto. Ahora, las empresas no sólo tienen que ser filántropas,
sino que deben cuidar el capital social, que implica muchas cosas, como ser buen vecino, preservar el medio ambiente,
lograr el bienestar de su personal y ayudar a la comunidad que la rodea", agregó Hugo Simoni.
La Asociación trabajó arduamente para el arribo a nuestra ciudad del doctor Bernardo Kliksberg, un referente mundial
en RSE.
"En una parte de su disertación, Kliksberg hizo referencia a un ejemplo, que pinta muy buen lo que es una cuestión
de responsabilidad social empresaria. Y contó la experiencia de una reconocida fábrica de zapatillas que tenía una
planta elaboradora en Africa y allí empleaba menores. Cuando ésto se descubrió, las acciones de la empresa en Estados
Unidos cayeron alrededor de nueve veces. Por eso, es indudable que, en este mundo globalizado, las empresas requieren
un comportamiento que va mucho más allá de un aspecto filantrópico", comentó Simoni.
Para los directivos de la AIQBB las asociaciones entre los sectores públicos y privados son beneficiosas para el
desarrollo de las acciones.
"Pero estamos convencidos que no sólo las empresas tienen que ver el contorno que las rodea, sino que la gestión
pública también debe apuntar al mismo capital social y que ambas asistan a este desarrollo", esgrimió Simoni.
"Actualmente se debe mencionar el proyecto en el que se unieron empresas y gobierno municipal para acordar una
gestión público-privado en la pavimentación de la Avenida Dasso, a fin de convertirla en un camino de doble vía,
esencial para facilitar el acceso. Este proyecto está pronto a ser licitado por el Ejecutivo Municipal", señaló Kumric
en ese sentido.
La muy buena repercusión que tuvieron las jornadas, organizadas y auspiciadas por la AIQBB, sobre Responsabilidad
Social Empresaria demostraron el crecimiento de este aspecto en nuestra ciudad.
"En la FISA se realizaron jornadas muy interesantes y luego se intensificaron con la disertación de Kliksberg en la
Universidad Nacional del Sur. Se intentó crear el espíritu de RSE en el empresariado local, porque este es un camino
que no tiene retorno; llegó para quedarse junto a las empresas bahienses", dijo Simoni.
"Este es un proceso cultural. Es un tema que se va instalando y hay que ir desarrollándolo. Por eso las jornadas y
las charlas son muy productivas", agregó Kumric.
"Hasta hace muy poco, un empresario se decía responsable socialmente por pagar los impuestos y ese concepto ha
variado en la actualidad. Hay muchísimas acciones que cumplen las empresas sin que obedezcan a una ley, o sea por
propia voluntad", opinó Simoni.
Los primeros pasos
Las acciones iniciales de la AIQBB resultaron de la asociación con el sector público: en primer lugar la
implementación del programa Soles (Solidaridad Escolar), mediante el cual --y con acuerdos asociativos con las
autoridades de la educación pública y con la Fundación Cecilia Grierson-- se puso en marcha un programa alimentario
para los 11.000 alumnos que asistían a escuelas públicas de White.
"Se brindaron meriendas equilibradas, diseñadas por nutricionistas de la Fundación Grierson, que permitieron brindar
a los alumnos una ingesta alimenticia diaria de importante calidad de calorías, que complementaban las que obtenían en
sus hogares, muchos de ellos afectados por la severa crisis que afectó al país en los años 2002 al 2004", señaló Kumric.
Además del programa Soles, y en asociación con el sector público, se iniciaron una serie de obras de
infraestructura, definidas por la Delegación Municipal de White, que apuntaron a mejorar la calidad de vida de sectores
de la comunidad: sendas peatonales, plazas, programas de forestación urbana y cortinas forestales.
"Simultáneamente se atendieron necesidades del Hospital Menor de Ingeniero White, primero con el suministro de
medicamento y equipamiento que, a partir de la crisis mencionada, afectaban su operabilidad, para posteriormente
desarrollar programas de reconstrucción estructural del hospitalito, la que estaba muy deteriorada", manifestó Simoni.
Se puede afirmar entonces que la AIQBB ha venido trabajando durante ya casi 7 años de manera concreta, sin prisas ni
pausas y de manera proactiva con los criterios que definen los actuales alcances de la Responsabilidad Social
Empresaria. Para ello, sin dudas, ha contado con el total compromiso y apoyo de las empresas sociales y la comunidad de
Ingeniero White.
"En esa línea se han llevado adelante, además de los ejemplos arriba mencionados, acciones y programas que reafirman
la visión fundamental: demostrar y tratar de que la comunidad perciba el Complejo Petroquímico de Bahía Blanca como:
seguro, respetuoso del medio ambiente y buen vecino", dijo Kumric.