En la continuidad del ciclo "El mejor cine del mundo", que organizan la delegación Bahía Blanca del Colegio de
Escribanos de la provincia de Buenos Aires, la secretaría general de Cultura y Extensión Universitaria de la UNS y el
Centro de Estudios de Cine de Bahía Blanca, se exhibirá Pascualino siete bellezas
(Pasqualino Settebellezze, 1975), dirigida por Lina Wertmüller y protagonizada por Giancarlo Giannini, Fernando Rey,
Shirley Stoler, Elena Fiore y Enzo Vitale.
La función se realizará este martes, a las 20, en el salón de actos del edificio del Rectorado (avenida Colón 80),
solicitándose un alimento no perecedero a beneficio del Centro Comunitario Spurr.
El argumento.
El título es una ironía, porque nada más alejado de lo bello son las siete hermanas, regordetas y napolitanas, que
Pascualino vigila con auténtico celo meridional. Un ojo para ellas y el otro para cuanta muchacha se le cruza en las
diarias caminatas de este acicalado Casanova, que además pretende hacer carrera en la camorra.
Y es precisamente por cuidar el honor de una de sus hermanas que Pascualino comete un crimen y allí comienza su
calvario. Juzgado y condenado, es recluido en un manicomio.
Luego, a cambio de su condena, se enrola como voluntario en el ejército, se convierte en desertor y finalmente cae
en manos de los nazis, que lo destinan a un barracón para prisioneros de guerra, dirigido por una severa y horrible
guardiana.
Pascualino intentará seducir a esa mujer para asegurarse su salvación y eludir formar parte de la cotidiana legión
de fusilados. Pero como bien lo aclaró la directora, la vitalidad en Pascualino es un signo de muerte. Porque
sobrevivir a costa de cualquier transgresión moral equivale a morir.
Por esas paradojas de la vida, después de su celosa vigilancia, en algún momento de la historia verifica que tanto
su madre como sus "siete bellezas" se transformaron en prostitutas, porque el viejo código de honor también fue
arrasado por las llamas de la guerra. Por este andarivel de la historia, se cuela un alegato contra las crueldades
bélicas.
La directora reconoció que el personaje de Pascualino lo descubrió en una plaza de Nápoles. El estilo que predomina
en la película es el grotesco, esa fusión de elementos cómicos y dramáticos que tanto influyó en el cine y el teatro
italianos. Pero en esta versión de Wertmüller se percibe, a su vez, una fuerte presencia del cine de su maestro
Federico Fellini.
La directora
Lina Wertmüller nació en Roma, el 14 de agosto de 1928. Su verdadero nombre es Arcangela Felice Assunta Wertmüller
von Elgg Spanol von Brauchic Job. Estuvo casada con el escultor Enrico Job. Estudió arte dramático con Pietro Sharoff y
en 1951 fundó un Teatro de Vanguardia, al que el público podía ingresar en forma gratuita.
Sus dos grandes modelos en el cine son Fellini y Chaplin. En 1978 fue reconocida por las Naciones Unidas como "la
mujer del año". También ostenta sendos títulos de doctora honoris causa por una universidad norteamericana y otra de
Canadá.
La mayoría de los personajes de su filmografía son pobres criaturas que tienen sed de justicia y no encuentran otra
solución que la violencia, aunque ésta surja a veces por una concepción idealista, romántica e irracional.
Sin embargo, sostiene que en sus películas no hay mensajes. "Los mensajes --ha dicho-- quedan reservados a los
filósofos y a los santos. No soy ni lo uno ni lo otro. Soy simplemente una artesana, una buena fotógrafa y una
militante política".
Colaboró en la escritura de catorce comedias musicales y en 1962 asistió a Fellini en Ocho y medio
y colaboró en el guión de Hermano sol, hermana luna. Su primer largometraje, Los zánganos
, filmado en Sicilia, data de 1963.
Su filmografía reconoce estos títulos: Hablemos de hombres (1965), Mimí metalúrgico (1972),
Amor y anarquía (1973), Insólito destino (1975), Noche de lluvia (1977),
Amor, muerte, tarantela y vino (1979), Camorra (1985), Noche de verano con perfil griego (1986),
En una noche de claro de luna (1989), donde aborda el tema del sida; Mi querido profesor (1993),
El trabajador y la peluquera (1996), Fernando y Carolina (1999) y Francesca
(2007), adaptación de la novela de María Orsini Natale, protagonizada por Sofía Loren y Giancarlo Giannini, estrenada
esta semana en salas porteñas.