El Pucará de Aconquija, las ruinas del Sinckal de Quimivil, la Ruta del Adobe y el Pueblo Perdido de La Quebrada,
forman parte de la oferta de turismo arqueológico de Catamarca y atraen, en su gran mayoría, a turistas extranjeros.
Los circuitos del turismo de aventura se encuentran en la Cordillera de los Andes, donde están "Los Seismiles", seis
cumbres de más de 6.000 metros de altura, entre las que se destaca el volcán Pissis, de 6.800, el más alto del mundo.
La Secretaría de Turismo de Catamarca informó que todo está listo para recibir a los visitantes del invierno
atraídos por la oferta de arqueología y aventura.
Una manera de viajar hacia el pasado de Catamarca es visitar el Pueblo Perdido de La Quebrada, pequeño poblado donde
floreció la cultura nativa Aguada, que fue recuperado a través de trabajos realizados por científicos.
Esas tareas permiten observar ahora cómo era el diseño de las viviendas, los talleres y los corrales en el lugar
donde transcurrió la vida de aquellos pueblos.
En Fuerte Quemado, localidad del departamento de Santa María, a 330 kilómetros de la ciudad capital, están las
ruinas del Valle de Yokavil, y en ellas los elementos artesanales con los que se preparaba la "chicha", bebida que se
extrae del fermento del maíz.
Y en Londres --departamento de Belén, cuna de las tejedoras catamarqueñas--, se encuentran las Ruinas del Sinckal de
Quimivil, en el que fue el extremo sur del Imperio Inca, donde se conservan construcciones típicas de la arquitectura
cuzqueña.
Otro atractivo es el Pucará de Aconquija, reconocido como "la fortaleza incaica más grande de Argentina", que emerge
a los 300 metros de altura mostrando sus altísimos paredones.
Los amantes de las actividades de aventura encontrarán en la famosa Cuesta del Portezuelo, en el valle central de
Catamarca, el sitio ideal para realizar vuelos en parapentes y aladeltas, desde las rampas naturales de la cuesta a los
1700 metros de altura.
Este lugar, famoso en el mundo entero, es favorito para las prácticas de alta competencia.
Las expediciones en camionetas todo terreno, cuatriciclos y motos por las dunas de Fiambalá, en el departamento de
Tinogasta, son actividades de todo el año a las que se unió el "sandboard", los deslizamiento en tablas por la arena.
La Ruta del Adobe, uno de los nuevos productos turísticos de Catamarca, comienza en Tinogasta y finaliza en
Fiambalá, y en su trayecto recorre casas, capillas y oratorios hechos con adobe hace más de 800 años.
En Fiambalá está la iglesia de San Pedro, también de adobe, donde el santo caminador está entronizado en el altar
mayor, sentado, una curiosidad para los visitantes. Y en un gran arcón, en la sacristía, están los cientos de zapatos
que los fieles le ofrendan por los favores recibidos.
También funcionan a pleno las Termas de Fiambalá, a 65 kilómetros de Tinogasta, un centro que tiene 17 piletones de
aguas calientes curativas que surgen a 70 grados. El lugar cuenta con varios complejos de cabañas y un camping
municipal equipado.