Unos 30 metros separan al club Alsina de la calle Espora. Un pasillo que no debe tener más de un metro de ancho es
el primer anfitrión. Al fondo, la puerta de madera gris con vidrios y la cantina. Y detrás de ella la cancha de bochas.
Hoy casi no tiene vida. Héctor Cassataro es el que se encarga de abrirlo todas las tardecitas en el restringido
horario de 18.30 a 20.30, como mucho hasta las 21. Comparte una caña o un vino, mientras se acuerda de los buenos
tiempos con Humberto Frusto y Antonio Sansberro, los únicos que siguen yendo.
Esos buenos tiempos empezaron el 15 de agosto de 1936 de la mano de Victorino Diez, Herminio Chindi, Chinio, "Pito"
Gatiú y José Blanco (el primer presidente).
El almacén de Diez, en Bompland y Alsina, fue la primera casa que cobijó al Club Atlético y Recreativo Alsina.
Después se fueron a Irigoyen al 700 y se quedaron para siempre en Espora 51.
En los primeros tiempos hicieron fútbol en la Liga Independiente que se jugaba en las Tres Villas.
También atletismo, ciclismo y hasta ajedrez.
Pero desde siempre al albirrojo lo identificaron las bochas.
Fueron campeones en 1956 con Pedro Randazzo, Aldo Cabo y Leopoldo Benítez y en 1960 con Florentino Ledo, Egidio
Bottoni y Benítez.
Aunque Cassataro se empeña en mencionar un hecho que dice que fue histórico.
"Mirá. Esta Copa la ganamos en 1964 en Montevideo. Fuimos el primer equipo en salir de la Argentina a jugar un
campeonato de bochas. En ese equipo estaban Cabo, Páez, Corinaldesi y Sensini", cuenta mientras abre una de las dos
vitrinas que guardan más de 20 trofeos.
Después va a hasta uno de los rincones de la cantina que luce cinco mesas con sillas dadas vuelta arriba y un pool.
"Esta es una de las copas más importantes, por el torneo Valentín Carrasco que era un campeonato de menores. La
ganamos en 1979 con Fabián Delgado y en 1980 con Adrián Delgado, que tenía 11 años", acota el hombre que fue presidente
de la Asociación de Bochas por 21 años.
Saca fotos viejas. Como para demostrar que hubo buenos momentos. En blanco y negro la cantina luce abarrotada de
hombres en traje y mujeres de largo que se juntaban a disfrutar de las llamadas fiestas familiares.
"Los que eran del club también hacían los casamientos acá. Siempre había gente. En un tiempo llegamos a tener casi
300 socios".
Todo eso pasó. Cassataro y los otros dos parroquianos son los únicos que van al club. A veces aparecen algunos
empleados de EDES que alquilan la cancha de bochas para divertirse un rato.
"Hace dos años dejamos de jugar a las bochas porque no teníamos gente para hacer el equipo. Pero el club tiene las
puertas abiertas para los que quieran resurgirlo. La cancha está intacta y se puede volver a jugar. Lo que pasa que la
gente ya no se acerca".
Ese "la puerta del club está abierta" deja flotando en el aire una posibilidad para que Alsina vuelva a ser lo que
fue.
Sedes.
El almacén de Diez, en Bompland y Alsina, fue la primera casa que cobijó al Club Atlético y Recreativo Alsina. Después
se fueron a Irigoyen al 700 y se quedaron para siempre en Espora 51.