El Banco Central se vio obligado a vender casi 3.000 millones de sus reservas en el segundo trimestre para ponerle
un techo a la cotización del dólar, empujando la cotización a la baja. Así perdió lo que había adquirido en los
primeros tres meses del año. Con la eliminación de las retenciones móviles, la expectativa del gobierno es recuperar lo
antes posible las divisas perdidas y retornar al círculo virtuoso de compra de divisas e inyección de pesos.
Los productores aún mantienen importantes volúmenes sin comercializar a la espera de un cambio en las retenciones
móviles. Nadie tiene un dato preciso, pero se estima que dejaron sin liquidar por el conflicto no menos de 2.000
millones de dólares y la cifra podría trepar a los 3.000 millones. Si este stock ingresa rápidamente al mercado una
porción sustancial será exportada con el consiguiente ingreso de divisas. Así, el mercado cambiario que tuvo un fuerte
exceso de demanda de dólares sobre la oferta tendría un radical cambio, con una entrada de divisas que superaría
largamente lo que demanda el público, importadores y bancos.
Ya esta última semana, aún antes de la resolución del Senado, el mercado cambiario había dado un vuelco favorable.
El Banco Nación se mostró muy activo y llegó a comprar más de 70 millones de dólares diarios. Lo hizo por cuenta y
orden de la Tesorería para preparar el terreno para hacer frente al vencimiento de una nueva cuota de capital de BODEN
2012 los primeros días de agosto.
El Central ya no precisó vender, compró a cuentagotas y se limitó a la venta de contratos a futuro (que no implica
la pérdida de reservas).
Se notó, incluso, una leve mejora de las reservas, pero sobre todo por la suba del oro y del euro más que por las
adquisiciones del Central. Esta posible recuperación de reservas permitiría recuperar al menos parcialmente la dinámica
que tuvo la Argentina en los últimos años. La compra de divisas permite inyectar pesos en el mercado, que al circular
por la economía impulsan el consumo. El peligro de dicha estrategia es que aliente aún más la elevada inflación.
Será necesario, en ese caso, que el Central absorba pesos para evitar un aumento exagerado de la masa monetaria.
Martín Redrado, titular del Banco Central, lanzó una advertencia al gobierno sobre las responsabilidades relacionadas
con la inflación: "El esfuerzo que hagamos desde el punto de vista monetario debe estar acompañado por una adecuada
conducta fiscal", aseguró durante un seminario esta semana.
Contundente.
El gobierno emitió dos señales contundentes apenas un día después del desempate del vicepresidente Julio Cobos. Decidió
suspender la Resolución 125, retrotrayendo el nivel de retenciones a noviembre de 2006 (35% fijo para soja y 30% para
el girasol) y dejó en claro que no insistirá con propuestas alternativas. De esta manera despejó el horizonte para los
planes del agro, que al menos ahora sabe claramente cuáles serán las reglas de juego.
La reacción de las cámaras que conformaron la Mesa de Enlace agropecuario dejó al descubierto grietas por primera
vez desde que se inició la pelea. Mientras que Luciano Miguens de la Sociedad Rural aseguraba que "se terminó el
conflicto", Eduardo Buzzi de Federación Agraria señalaba que "ahora llegó la etapa de distinguir entre los grandes
pooles de siembra y los pequeños productores".
La resolución de Cobos en contra de las retenciones móviles y la rápida reacción de la presidenta Cristina de
Kirchner al firmar el decreto que las suspende (y que entraría vigencia en las próximas horas, una vez que se publique
en el Boletín Oficial), le dio al público el primer respiro en más de cuatro meses. El notable incremento en la
cantidad de avisos de las casas de electrodomésticos y de inmobiliarias reflejó esta primera reacción y una mejora de
las expectativas.
La evolución de otras variables también llevaron cierta tranquilidad. Por ejemplo, en junio y los primeros días de
julio se notó una recuperación de plazos fijos a partir de tasas de interés más atractivas y dólar que luego de la baja
a niveles cercanos a 3,05 pesos se mantuvo estable.
La suba de los bonos y la consiguiente baja del riesgo país entre el jueves y el viernes también permitió alentar
cierto optimismo. Acompañó esta evolución la mejora de los mercados internacionales, impulsados por la fuerte
recuperación de los precios del sector bancario.
Para la Casa Rosada resulta fundamental que se acentúe la reducción del riesgo país para recuperar financiamiento en
los mercados. Lo que parecía imposible la semana pasada, hoy ya no puede descartarse. De hecho, una compañía
privatizada (Gas Natural Ban) consiguió financiarse en pesos a dos años con tasa variable, a un rendimiento cercano a
20% anual. En las actuales condiciones aún resultaría demasiado complicado pensar en una colocación a cinco años por
parte del gobierno.
Pero seguir mejorando la cotización de los activos locales requerirá de algo más que haber dado marcha atrás en las
retenciones. Será preciso que el gobierno avance con temas recurrentes, como el ajuste gradual de tarifas, la
negociación con el Club de París y, tal vez lo más importante, superar la falta total de credibilidad del INDEC y todos
los datos oficiales, arrancando por la inflación.
Si bien este año el gobierno tiene asegurados los fondos para hacer frente a los vencimientos de deuda, para el año
próximo el panorama es mucho más complejo. El gobierno de Venezuela dio la orden a los bancos locales de desprenderse
gradualmente de los títulos que tienen de terceros países (en particular la Argentina) y todo indica que ya no será una
vía razonable de financiación. Por eso, es urgente recuperar cierta capacidad de endeudamiento para volver a
financiarse al menos con inversores locales. Y para ello resulta imprescindible una gradual baja del riesgo país.
En los próximos días quedará más claro si la derrota política del gobierno tiene otras consecuencias en la política
económica. ¿Se avanzará igual con el aumento del mínimo no imponible de Ganancias y la suba del salario mínimo y
asignación familiares?. Ambos temas estaban prácticamente decididos, pero tienen un costo fiscal que se suma al de las
menores retenciones. Para un gobierno acostumbrado a cuidar celosamente la caja, se trata de un escenario desafiante.
Pablo Wende/"La Nueva Provincia"