Cuantos más árboles, menos viento y nivel de ruidos. Cuantos más árboles y sombra, menor consumo de aire
acondicionado y de vasos de agua. Cuanto más árboles, entonces, menor gasto de energía y de dinero.
Esa es parte de la ecuación que enunció la Sociedad de Fomento del Barrio Patagonia para presentar un plan de
arbolado al intendente Cristian Breitenstein, un proyecto para el que ya se consiguió la promesa de un subsidio del
municipio y una donación privada de plátanos para el bulevar de la avenida Pilmayquén.
"Si se miran las veredas, faltan árboles. Quizá engaña el verde del césped, pero, desde la perspectiva del árbol,
faltan ejemplares", dijo el ingeniero agrónomo Paulo Suárez, platense, propietario de un terreno en el sector y
estudioso ad honorem del tema, según contó.
En los últimos diez años, el Patagonia se ha rodeado de primos barriales.
Federico Ch. Massot (de Prensa), San Ignacio, Las Acacias, San Agustín, Patagonia Norte, Palos Verdes, Altos de la
Bahía: todos barrios parque. Sin embargo, los fomentistas no creen que haya un árbol mediano por habitante, tal cual lo
estipula como ideal la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"A medida que se fue construyendo sobre la periferia de la ciudad, se fue generando una isla de calor. Ocurre en
todos los centros urbanos. El arbolado mitiga sus efectos, como el ruido de las rutas o de la misma ciudad. Lo mismo
respecto del viento", explicó Suárez.
En concreto, la sociedad de fomento propuso empezar con un relevamiento de especies y, una vez determinados los
faltantes, terminar de forestar Pilmayquén (el intendente participó de la plantación de los primeros plátanos) y
avanzar sobre los sectores comerciales de la avenida Cabrera, la plaza del Patagonia y el sector que rodea la planta de
filtrado de Aguas Bonaerenses SA (ABSA), sobre 14 de Julio.
"Lo ideal sería plantar especies de hojas caducas, árboles que dejan pasar el sol en invierno y dan sombra en
verano: Fresnos, plátanos, sóforas... Hay que trabajar sobre el periurbano del barrio: 14 de Julio, Pilmayquén y
Cabrera", opinó el profesional.
Uno cada 4 metros
La entidad cree que la normativa local y provincial es la adecuada: una ordenanza municipal de 1993, por ejemplo,
establece que debe haber un árbol en la vereda cada cuatro o seis metros.
De todas maneras, el proyecto de arbolado excede al Patagonia. El presidente de la sociedad de fomento desde fines
de 2007, el neumonólogo Jorge Draghi, dijo que se pretende tomar ese barrio como epicentro e implementar un programa
similar en Millamapu, barrio El Nacional y otros sectores cercanos. Incluso, se pensó en Ingeniero White y Maldonado.
Las herramientas para hacerlo, señaló, podrían ser acuerdos de participación ciudadana, como el que el intendente ya
firmó con su barrio, un convenio por el que cada sociedad de fomento diagnostica su propia situación y propone al
municipio lo que se debería hacer.
"Por ahora, queremos forestar todo el sector de chacras. Tenemos contactos con viveros provinciales de Tornquist,
Pringles y Necochea, para conseguir plantines", agregó Draghi, en la oficina de la dirección del hospital Español,
donde trabaja.
Pero el planteo no es sólo paisajístico.
"Hablamos de una problemática ambiental que no está directamente relacionada con la contaminación, sino con la vida
cotidiana de la sociedad. Si las calles estuvieran más sombreadas, por ejemplo, la frecuencia de los camiones regadores
del municipio sería menor. Se ahorrarían costos. Lo mismo si las ramas no fueran al basural", advirtió Suárez.
Por eso, la propuesta incluye capacitar a los chicos en las escuelas, crear un vivero forestal, uno floral, elaborar
compost con la recolección de los residuos verdes y desmalezar los baldíos de Patagonia.
También formar una pequeña cuadrilla de poda dentro de la misma sociedad de fomento, "debido a que se ha demostrado
la aparición de enfermedades fúngicas (hongos y pudriciones) por podas incorrectas y la edad de algunos ejemplares.
"Además --dijo Suárez--, consideramos que hay que hacer borrón y cuenta nueva y trabajar sobre el arbolado de
organismos públicos, bancos, todos los edificios en los que el vecino no incide directamente".
Beneficios
* Un árbol de porte medio y hojas no muy anchas brinda al ambiente el oxígeno necesario para diez personas adultas.
* Un ejemplar absorbe unos 23 kilogramos de dióxido de carbono por año. Media hectárea de árboles, cuatro toneladas por
año.
* Los árboles suavizan la temperatura ambiente y en el verano pueden mantener las ciudades un 15 por ciento más frescas.
(Los datos pertenecen a un informe de la Sociedad de Fomento del Barrio Patagonia, ubicada en Lauquen 356, teléfono
4860546).
María Eugenia Rodríguez/"La Nueva Provincia"