Tras plantarse frente al "verticalismo" kirchnerista, Julio César Cleto Cobos se transformó súbitamente en una
suerte de héroe nacional para un amplio sector de la población.
Moderado en su tono, campechano y dialoguista, el vicepresidente de la Nación pasó de desempeñar un papel más que
secundario en la estructura gubernamental a ocupar las primeras páginas de los diarios, que ya hablan de la
"Cletomanía" que recorre el país y a la que se acoplaron personajes como el mismísimo Diego Armando Maradona.
No es usual que el "número dos" del poder político --en la formalidad, al menos-- se rebele contra su gobierno o
rete al jefe del partido oficialista (Néstor Kirchner, en este caso).
Líder del llamado radicalismo "K", Cobos procede de la UCR, de donde fue expulsado tras aceptar la vicepresidencia
que le ofreció Kirchner en el gobierno de su esposa, como parte de la denominada "concertación plural".
En sólo un día, se disparó su valoración en las encuestas y ya supera ampliamente a Cristina Fernández, quien perdió
más de veinte puntos durante los últimos cuatro meses, desde que estalló el conflicto con el campo por su afán en
incrementar fuertemente los impuestos a la exportación de granos y oleaginosas.
El abatido presidente del Senado --cargo al que llega por ser vicepresidente-- que, con voz temblorosa, anunció en
la madrugada del jueves su voto contra la reforma tributaria tras una maratónica jornada cargada de presiones, dejó
paso a otro exultante, recibido con honores en Mendoza, la provincia que administró durante cuatro años (2003-2007).
Cobos viajó en coche --no faltaron los medios que sugirieron que ya no confía en la flota aérea oficial-- y fue
aclamado al grito de "Julio querido, el pueblo está contigo".
"El país está feliz", acertó a comentar a su llegada, donde reconoció que la presidenta no se comunicó con él. Sí lo
llamó otro "héroe nacional". "Me dijo (Diego): ha hecho recuperar el orgullo del pueblo argentino", explicó.
La "Cletomanía" también irrumpió en Internet, donde proliferaron los blogs y las entradas sobre él, con un
merchandising que incluye camisetas con frases extraídas de su discurso en el Senado, aunque la estrella es la
lapidaria: "Mi voto no es positivo". La prenda se vende a treinta pesos.
También pueden verse anuncios con las vocales del apellido transformadas en dos huevos e imágenes suyas vestido como
José de San Martín, nominado como "empleado del mes" o asistiendo a un figurado entierro de Kirchner.
Hasta pueden conseguirse tazones con el lema "A Cobos le dicen Batman porque mató al pingüino", en alusión al animal
con el que se identifica al ex jefe del Estado.
Mientras la popularidad de Cobos crece como la espuma, el oficialismo se lame las heridas y le acusa de ser un
"Judas" que vendió a los Kirchner para sumarse a un supuesto complot desestabilizador.
"Eso carece de sentido común", se defiende el mendocino y asegura que no tiene en mente proyectarse políticamente
para las presidenciales de 2011, aunque no cierra del todo las puertas. "El futuro dirá", desliza.
Mar Marín/EFE