Necochea, 11 de mayo de 1982.
Mi querido soldadito desconocido. Te escribo porque quiero decirte gracias por lo que están haciendo por mi Patria.
Estoy orgullosa de ti. Yo me llamo María Yanina Amitrano y vivo en la calle 40 2524 de la ciudad de Necochea.
Estoy en 2do grado del Colegio Nuestra Señora del Rosario y junto a ti digo:
¡Viva la Patria!
Espero que me contestes, Yanina.
* * *
18 de mayo de 2008. A la mañana.
--Nena, un hombre escribió a casa y dice que vio una carta tuya en un museo... --fueron las palabras que desde
Necochea pudo decir María Teresa Erreguerena entre llantos de emoción y con el teléfono en la mano.
--¡¿Qué mamá!? ¿Por qué llorás? ¿Pasó algo? --contestó Yanina desde Bahía a donde llegó hace tres años en busca de
trabajo y un cambio de vida.
--No, no. Quedáte tranquila. Un hombre estuvo en Inglaterra y te escribió a casa para decir que había visto una
carta tuya. ¿Te acordás? La que hiciste en segundo grado para un soldado de Malvinas.
--Ah, sí, sí. ¿Y quién es el hombre?... Así que mi carta estaba en un museo. No lo puedo creer.
* * *
11 de mayo de 1982. María Yanina Amitrano se levanta temprano este martes. Es que a las 7.45 toca el timbre de
entrada. Toma la leche. Sube al Falcon de papá Héctor y recorre las 15 cuadras que la separan de la calle 60 al 2900 en
donde está el Colegio Nuestra Señora del Rosario. Entra al aula, se sienta en su banco. La maestra de 2º A, Alicia
Quincoces, dice: "hoy vamos a hacer un trabajo especial: le vamos a escribir una carta a un soldado. A uno de los
soldados que están en las Malvinas".
Es la primera vez que Yanina escribe una carta.
Mira a sus compañeros y agarra la lapicera. Después dibuja dos palomas, 10 notas musicales por la "Marcha de
Malvinas", una bandera argentina con mástil, un sol y dos nubes. Y la palabra PAZ con mayúscula y resaltada.
Se la entrega a la maestra, como todos los chicos.
Vuelve a su banco y piensa: ¿le llegará?
Suena el último timbre. Ya casi son las 12. Pasa papá con su auto y se van juntos a casa. Necochea casi no sabe que
hay una guerra. Yanina, sí. Pero igual sigue jugando.
* * *
15 de mayo de 2008.
Estimada María Yasmina (lo escribió así la primera vez):
Mi nombre es Carlos E. Court Lucero, actualmente soy médico radiólogo en el Servicio de Radiodiagnóstico del
Hospital Dr. José Molina Orosa en la ciudad de Arrecife de Lanzarote, Islas Canarias, España.
Soy argentino, nacido en La Plata, emigrado hace 22 años.
Pero lo que quiero contarte no es referente a mí, sino de ti, y de lo que me parece una interesante y curiosa
historia epistolar.
Hace unos días viajé con mi hija a Londres y al sur de Inglaterra y más concretamente al puerto de Portsmouth
Harbour. Tuve la oportunidad de visitar museos. En el barrio Chelsea (Londres) y en el Royal Hospital Road, está el
National ARMY Museum, y en su tercera planta está el sitio Exhibitions
. Me llamó la atención la pequeña sección dedicada a la Guerra de Malvinas, pero con gran asombro para mí y mi hija pude
ver dentro de una vitrina, tres cartas, una de ellas, la escrita por tu mano y que iba dirigida a un soldado.
* * *
18 de mayo de 2008. A la noche.
Yanina termina con su paciencia. Sale de su trabajo en la Cooperativa Obrera casi corriendo. Ya son más de la 9 de
la noche. Llega a la casa de su hermano Daniel en el barrio Universitario. Se sienta frente a la computadora y tipea
www..national-army-museum.ac.uk/exhibitions/falklands.
Hace rodar el mousse y encuentra la misma hoja de carpeta que había tenido en sus manos cuando era una nena de 7
años.
"La reconocí enseguida", dice.
Se le caen las primeras lágrimas. No entiende bien qué pasa. Lo que le pasa.
"En ese momento se me vinieron un montón de recuerdos, aunque tengo poca memoria".
* * *
Hoy. El teléfono en la casa necochense de Yanina suena seguido. Esa ciudad ya sabe de la historia de aquella nena
que ahora es una mujer de 33 años y madre de Enzo Nahuel de 5.
"En estos días no pararon de llamar todos los que me conocen. Es algo increíble lo que me pasó. Me hubiera gustado
estar allá para poder ver de cerca lo que pasó. Mis padres me dicen que fue como una revolución. Hasta me pusieron en
un cuadro de honor del colegio".
No sabe mucho de Malvinas. "El otro día vi un documental. Me gustaría conocer un poco más".
Sueña con un encuentro personal con Carlos E. Court Lucero y viajar a Londres para visitar el museo que guarda su
carta.
Hace unos días tuvo una visita que la emocionó.
"Estuve con Carlos Guardia, que fue uno de los combatientes, y me agradeció lo que había hecho: `para nosotros es
muy importante saber que había gente que nos daba su apoyo con lo que podía', me dijo. La verdad que todavía no caigo
mucho".
Aún no escribió al museo. Tiene una cuenta pendiente: quiere saber cuál fue la ruta de esa carta que hasta el
momento recorrió 15.000 kilómetros y que la conecta con aquella niña de rulos negros.
"Era una nena sensible"
"La imagen que recuerdo de Yanina es que era una nena muy delicada, sensible y muy cumplidora en sus tareas", le
dice a este diario la maestra Alicia Quincoces, 26 años después.
"Se me ocurrió lo de la carta porque era una manera de participar de cerca de los hechos que nos estaban pasando.
Además siempre me quedó muy presente que los que fueron a la guerra eran chicos, muy chicos", agrega.
"Cuando vi a la gente en la Plaza de Mayo tomé conciencia de lo grave que era ir a una guerra. No estaba de acuerdo
y lloré por lo que podía pasar".
No recuerda bien cómo fueron enviadas las cartas "pero seguro que si les dije a los chicos que las iba a mandar, lo
hice o lo hicieron desde la escuela. No les iba a mentir", finaliza la maestra de segundo grado que se retiró de la
docencia hace siete años.
Maximiliano Palou/"La Nueva Provincia"