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   Domingo 20 de julio de 2008
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CAMBIO DE SIGLO Y DE ESTRUCTURA
Nueva capilla en la Catedral Nuestra Señora de la Merced

El cura párroco Horacio Fuhr adelantó, entre otros proyectos, la construcción de una cripta para obispos y un cinerario para los fieles que deseen depositar allí las cenizas de sus familiares difuntos.


El nuevo espacio de oración habilitado en la Catedral bahiense. (Sebastián Cortés-LNP)

     Aires de renovación soplan entre los centenarios muros de la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Merced, un templo que desde aproximadamente cinco años, está siendo objeto de importantes reformas.
     La edificación diseñada por los arquitectos Manuel Mayer Méndez y Enrique Cabré Moré se encuentra en condiciones de cambiar sus planos originales ya que la nave izquierda --mirando desde la entrada hacia el altar central--, ha sido reformada a punto tal que ahora alberga una capilla para la oración.
     La nueva "Capilla del Santísimo", cuyas paredes y simbologías fueron pintadas por Leandro Poblete y Mauro Giolitti, se habilitó el pasado jueves con la intensión de brindar a los fieles un espacio reservado para rezar con una mayor privacidad.
     En cuanto a las ornamentaciones, el escudo de la Orden de la Merced, que en el pasado fue pintado en la nave principal de la iglesia por el artista José Fuentes Rada, ahora fue representado sobre la puerta de acceso a la capilla.
     Asimismo, la Flor de Liz, numerosas rosetas y conchas de mar, todos ellas dotadas de una gran simbología, también fueron dispuestas en las tres paredes que conforman la nueva construcción.
     "Desde la antigüedad se considera que toda Iglesia Catedral tiene que tener una capilla. Incluso en Argentina las grandes iglesias tienen su lugar reservado para el recogimiento de los fieles", dijo el cura párroco Horacio Fuhr.
     Esta es sólo una de las tantas reformas que se hicieron efectivas en un los últimos años, pensadas para mejorar una de las construcciones más importantes de la ciudad.
     Otra de las obras ya concretadas es la restauración de los muros laterales y la zona exterior del ábside (cabecera), donde se aplicó un tratamiento hidrófugo a la mampostería.
     Asimismo, se renovó la cubierta de chapas y se ejecutaron nuevas capas aisladoras.
     "Hace alrededor de cinco años que la Iglesia Catedral está en proceso de reforma y reestructuración. La idea es ponerla en condiciones, porque estaba muy venida abajo. Incluso existía peligro de que se cayeran partes del cielorraso", dijo Fuhr.
     Las obras fueron coordinadas por la Asociación Amigos de la Catedral y financiadas mediante contribuciones privadas de empresas locales y el aporte de la Municipalidad de Bahía Blanca.
     El proceso de cambio en el edificio fue lento pero efectivo, ya que, por un lado, la renovación de los techos permitió que la iglesia no se inundara más a causa de las goteras.
     También la eliminación de los excrementos de palomas en el cielorraso y techos de la nave central, permitió mejoras sanitarias y estéticas.
     Actualmente, los fieles pueden atravesar las puertas de acceso renovadas e ingresar tanto a un templo recientemente pintado, como a nuevas aulas de catequesis y un salón destinado a reuniones religiosas y sociales.

Proyectos futuros
     A las importantes transformaciones edilicias realizadas, el padre Fuhr adelantó una serie de proyectos que, de contar con los fondos necesarios, podrían llevarse a cabo en los próximos meses.
     Entre los más ambiciosos se encuentra la ampliación de la Iglesia Catedral sobre su lateral derecho, donde funciona actualmente el depósito de Cáritas.
     El lugar estará destinado a la construcción de una cripta para los obispos que fueron inhumados en el templo y un cinerario, donde se recibirán cenizas de difuntos.
     A esto se suma la restauración de la fachada y la renovación de los pisos interiores.
     "Luchamos por mejorar el frente. La Municipalidad está haciendo gestiones a nivel nacional para conseguir subsidios y ayudarnos en estas reformas y en la iluminación".
     Asimismo, se espera reformar el altar de manera que responda al diseño de los espacios interiores de las grandes catedrales.
     "Otra de las propuestas es incorporar una rampa para discapacitados. Pero la tarea no resultará fácil porque tenemos que evitar romper la estética del edificio. Por eso, se está estudiando hacer un acceso lateral".

Cinerario en la ciudad
     Anexa a la cripta de los obispos, el cinerario cumpliría con el servicio de recibir las cenizas de difuntos.
     "Mucha gente crema sus muertos y arroja las cenizas en cualquier lado. La iglesia va a disponer así de un lugar que funcione como un servicio al que podrá acceder cualquiera", indicó el párroco Fuhr.
     La acción correspondería a una tendencia que desde hace tiempo se desarrolla en distintas parroquias porteñas, que han optado por responder de esta forma a las dificultades existentes en cuanto al costo de los cementerios y los trámites funerarios.
     "La Iglesia empezó a aceptar la cremación recién en este siglo. Antiguamente era visto como una forma de despreciar al cuerpo, pero hoy se lo acepta como mecanismo para solucionar los problemas económicos de la familia".

Silencio en el campanario
     Las torres pertenecientes al proyecto original del templo parroquial fueron demolidas en 1903 para adaptar la iglesia al recientemente arribado reloj de cuatro cuadrantes y, posteriormente, a las cinco campanas procedentes de Europa.
     Estas últimas, de distintas dimensiones y ubicadas en diferentes planos, conformaron el campanario de la Catedral de la ciudad, que fue habilitado después de varias reformas en agosto de 1932.
     Las campanas de bronce sonaron durante más de 75 años en festividades como Navidad, Pascua y el día de la Virgen Patrona de la Ciudad.
     Sin embargo, con el paso del tiempo se produjeron importantes fisuras en la torre, situación que llevó a profesionales de la ingeniería a recomendar que se evitara su tañido.
     "La infraestructura en este momento es tan débil que preferimos no hacerlas sonar, por si acaso. Primero tendríamos que cubrir las grietas antes de arriesgarnos al derrumbe", dijo el padre Fuhr.
     Así, el arreglo de las grietas del campanario y las tareas de manutención del detenido reloj de los cuatro cuadrantes, son dos cuentas pendientes en esta importante renovación estructural.

Soledad Llobet/"La Nueva Provincia"

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