Bien está, en atención a lo que sucedió el jueves a la madrugada en el Senado, que el gobierno no haya dilatado un
minuto más la derogación de la circular 125. Pero si tuviese un mínimo de grandeza --algo que los kirchner parecen
desconocer-- debió evitar los considerandos que acompañaron al decreto presidencial. Porque no solamente puso de
manifiesto todo su resentimiento, sino que demostró que ni siquiera sabe sumar. De lo contrario, no se entienden por
qué habla de un empate, cuando todo el mundo sabe cuál fue el resultado final de la votación.
Ningún decreto ni resolución puede modificar la realidad. La realidad es que el kircherismo sufrió una derrota
estratégica de proporciones, que debiera asumir sin cortapisas.