MADRID (Télam) -- La organización separatista vasca ETA reapareció anoche con un nuevo coche bomba, en vísperas de
una reunión entre el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente regional vasco, Juan José
Ibarretxe, quien busca un acuerdo para celebrar una consulta popular sobre el futuro político del País Vasco.
Se trata del segundo atentado de ETA con coche bomba en menos de una semana, tras el ataque sin previo aviso del
pasado miércoles a una casa cuartel de la localidad alavesa de Legutiano, que causó la muerte al guardia civil Juan
Manuel Piñuel.
Esta vez, un llamado en nombre de ETA, advirtió a la asociación de ayuda en carretera de Vizcaya que una camioneta
bomba estallaría en el plazo de una hora en el paseo marítimo del municipio de Getxo, junto al Real Club Marítimo del
Abra, a 14 kilómetros de Bilbao.
La policía tuvo tiempo de desalojar la zona, colindante con el barrio residencial Las Arenas, donde viven
importantes empresarios y políticos vascos, por lo que no se produjeron heridos.
El estallido del automóvil --una Citroen Berlingo-- cargado con 60 kilos de explosivos provocó importantes daños
materiales, especialmente en la fachada del edificio del Club Marítimo, mientras la onda expansiva afectó los cristales
de las viviendas del vecindario.
El consejero de Interior del gobierno vasco, Javier Balza, indicó que la bomba estaba direccionada hacia dicho club
con el objetivo de causar el mayor daño posible.
La potente explosión --atribuida a una especie de barril metálico de cerveza colocado en el interior de la
camioneta-- provocó un cráter de 2 metros de diámetro y 30 centímetros de profundidad.
Tras el ataque, el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que ETA tiene necesidad de poner
bombas y perpetrar asesinatos porque su entramado se desquebraja y tiene dificultades internas.
El nuevo golpe de la organización separatista se produce horas antes de la reunión que Zapatero y el lehendakari
(presidente regional vasco) mantendrán hoy en La Moncloa (sede del Ejecutivo español), y que ETA pretende condicionar
para no quedar fuera del juego político.