WASHINGTON (EFE) -- El senador Barack Obama, favorito para hacerse con la candidatura presidencial demócrata, espera
sellar hoy su éxito en las primarias de Oregon, aunque su rival Hillary Clinton parece dispuesta a disputar ese
potencial triunfo.
Tan caldeado está el ambiente electoral en Estados Unidos, que se prepara para celebrar elecciones en los estados de
Kentucky y Oregon, en la que supone ya la recta final del largo y reñido proceso de primarias demócratas, que concluye
el 3 de junio.
Las apuestas indican que Obama parte como favorito en Oregon, mientras que Clinton le lleva la delantera en Kentucky.
El senador afroamericano aseguró que su previsible victoria en Oregon consolidaría su liderazgo por la candidatura
presidencial demócrata.
El progresista estado del noroeste del país, donde los republicanos son una especie en vías de extinción, enviará 52
delegados a la convención del Partido Demócrata que se celebrará en agosto en Denver.
Obama necesita sólo 17 delegados más para asegurar la mayoría de delegados electos, pero no conseguiría aún los
2.025 delegados necesarios para alcanzar la meta. Para ello necesita el apoyo de más superdelegados, un selecto club de
casi 800 personas integrado por personalidades del partido y funcionarios electos.
Algo más de 200 superdelegados todavía no hicieron público su voto, pero Obama sostiene que la elite del partido
necesitará refrendar la voluntad expresada por el pueblo en las urnas.
La campaña de Hillary, que se espera gane por cómoda mayoría en Kentucky, aconsejó a Obama no apresurarse a la hora
de declarar misión cumplida, una alusión al eslogan utilizado por la Casa Blanca en mayo del 2003 para declarar un
éxito en Irak que no llegó a materializarse.
Según la ex primera dama estadounidense, ateniéndose a las reglas del comité nacional demócrata no hay ningún
escenario que permita a Obama proclamarse hoy victorioso.
Asimismo, se dejó en claro que la misma seguirá peleando con uñas y dientes por alzarse con una candidatura que se
le presenta esquiva.
El comité de reglas del Partido Demócrata tiene previsto reunirse el próximo 31 de mayo para decidir qué hacer con
los delegados de Florida y Michigan.
Aunque la mayoría aplastante de apuestas vaticina que Obama será el elegido, resulta improbable que el partido
declare a un ganador antes de la reunión de fines de mayo.