Que se use la cadena nacional de radio y televisión para anuncios capitales en la vida nacional, es lógico. Que la
usen, como estamos resignados, para la demagogia política, ya es menos bueno. Pero que se sirvan de ella por quinta vez
en un mes para propalar la insufrible pedantería intelectualoide de la presidenta vicaria, ya parece
intolerable. Concedido que la actividad oficial es "estresante", y en todas las latitudes los mandatarios usan para
descansar este tipo de conferencias, como la que se desarrollaba ayer en Tucumán. Pero, de allí a imponerles a sus
huéspedes la dialéctica presidencial, hay un exceso de contrabando.
La presidenta filtró entre los invitados ciertas nociones erróneas, aprendidas en sus lecturas de los folletos del
Centro Editor y del diario "La Opinión"
. Dijo, por ejemplo, que cuando la Argentina era granero del mundo, la gente aquí se moría de hambre. ¿Será por eso que
venían los emigrantes europeos a raudales, en una proporción mayor de los que iban a Estados Unidos? Dijo también que
el alza mundial de los precios agrícolas se debe a la "timba internacional", confirmando, así, lo que dicen los
ruralistas: que no conoce el funcionamiento de los mercados globales.