El partido había concluido para el grupo de futbolistas amateurs. Fueron saliendo en fila, uno a uno, despacito,
como pisando sobre algodones. Afuera esperaba el imponente Eddie Pope, pero ellos no lo reconocieron.
¿Quién hubiera imaginado en el complejo de Cabrera al 4000 que ese jueves a las cinco de la tarde, un ex integrante
de la selección de fútbol de Estados Unidos esperaba su turno?
Pope, el número 3 que disputó los Mundiales de Francia, Corea-Japón y Alemania, también se prendió al reducido en la
tarde bahiense. Llegó a nuestra ciudad con su familia y luego de participar en la cumbre mundial de secretarios
generales de sindicatos de futbolistas, realizada en Buenos Aires.
"El sindicato es uno de los tantos que existen en el mundo. En Estados Unidos estamos divididos en dos regiones. Y
con todos los demás, una vez al año tenemos una reunión en algún lugar. Esta vez tocó en Argentina", explicó Pope.
--¿Qué temas les preocupan?
--Los temas giran siempre sobre lo mismo: la protección de los derechos de los futbolistas y asegurarnos de que
tengan vidas confortables como para que de lo único que tengan que preocuparse sea de jugar al fútbol.
--Pero usted sabe que los futbolistas profesionales, en su gran mayoría, tienen un estilo de vida más que confortable...
--Depende donde jueguen.
--¿Por ejemplo?
--En algunos países no pagan. En los clubes del este europeo hay muchos problemas, no pagan. En algunos sitios de
Sudamérica hay atrasos en los sueldos... Cosas así. En Argentina tienen una muy buena Asociación de Fútbol, que provee
a los jugadores de asistencia médica para ellos y sus familias. Los jugadores lesionados tienen la posibilidad de una
rehabilitación en un gimnasio gratuito para volver a jugar cuando antes. Muchas cosas buenas. Y ese es uno de los
objetivos, que los representantes de los distintos gremios vean lo que se lleva a cabo en otros sitios para aplicar lo
positivo en sus países.
Es parte de la historia
--¿Cómo está el fútbol en Estados Unidos?
--Mejor. Ahora tenemos 19 equipos, 16 de los cuales tienen estadios de fútbol propiamente dichos. Cuando empecé eran
todos para fútbol americano... Con muchas líneas y capacidad para 60 mil personas. Se veían terribles. Pero fue hasta
el '96. Ahora esos 16 de los que te hablo construyeron sus estadios específicamente para fútbol y no para usar con
otras disciplinas. Hoy tenemos jugadores profesionales en Europa y en otros puntos del mundo. Nuestro seleccionado está
cada vez mejor y los chicos se están volcando a practicar fútbol por sobre otros deportes.
--¿Cree que tienen todo como para convertirse en una potencia?
--Sí porque es un gran país pero con un fútbol todavía reducido. Será con el correr de los años, llevará tiempo. En
la Argentina, Inglaterra y Alemania el fútbol tiene más de cien años. Nosotros comenzamos, realmente, con la liga en el
'96. Pero un día, Estados Unidos será uno de los mejores del mundo porque es muy grande. Hoy los principales equipos
están en DC (Washington), LA (Los Angeles) y Nueva York.
--¿Hizo todo lo que deseaba como futbolista profesional?
--Sí, jugué tres mundiales (1998, 2002 y 2006). Y toda mi carrera en Estados Unidos. En aquellos años los
norteamericanos no éramos muy populares. En Europa ahora nos conocen. Yo era muy joven cuando empecé y siempre quise
crecer y formarme en Estados Unidos, como muchos otros. De no haber sido así no se hubiera formado una liga. Siempre
estuve orgulloso de jugar en mi país y de perseguir el sueño de llegar a ser uno de los mejores.
--Y lo has conseguido, sos una parte de la breve historia del fútbol estadounidense.
--Sí, y estoy orgulloso de serlo porque ahora nuestra liga está sólida y sigue creciendo.
--¿Y el torneo? ¿cómo se juega?
--Como los demás deportes de Estados Unidos. Tenemos una etapa clasificatoria y luego playoffs hasta la final. A
algunos les gusta, a otros no... Es un sistema muy americano. Una tabla de posiciones y al final del año, los mejores
ocho juegan los playoffs.
Figo se acuerda...
--Qué puede decir de la vivencia en un Mundial.
--El orgullo pasa por representar a tu país. Para mí fue lo mejor. Pero tenés un montón de nervios y es duro. Es la
cosa más dura que podés afrontar en el deporte. Especialmente para los estadounidenses, porque te enfrentás contra los
mejores del mundo.
--¿Su mejor partido en Copas del Mundo?
--En 2002, cuando le ganamos 4-3 al Portugal de Figo y también el clásico contra Méjico. Fue un torneo inolvidable.
Méjico ahora está un poco más abajo que nosotros en nivel y les estamos ganando seguido.
--Pero no clasificaron para Londres...
--Una sorpresa. Un gran problema. Muy mal... Significó un paso atrás. Hace diez años a nadie le hubiera importado,
pero hoy sí. Creo que todos los estamentos están tratando de explicarse por qué no se clasificó a los Juegos Olímpicos,
teniendo en cuenta que varios de los integrantes del equipo son profesionales. Cuando estuve en los Juegos del '96
nuestro equipo estuvo integrado por jugadores del secundario. Era el primer año de nuestra liga, pero ahora somos
profesionales. Tendríamos que haber clasificado.
--¿Qué opina de Lionel Messi?
--Lo mismo que todo el mundo, je, je. Es el mejor. Es muy popular en Estados Unidos porque ahora el fútbol está en
la televisión, no como cuando empecé que no se conocía a los otros equipos o jugadores. Nada.
"Ahora los fines de semana podés ver los partidos de nuestra liga, de Argentina y Alemania, por ejemplo. Y todos
saben quién es Lionel Messi. Todos los chicos que practican fútbol lo conocen y ¡hasta se ven en los estadios niños con
la camiseta suya del Barcelona! Por otra parte, sé que en la Argentina muchos lo critican porque no les rinde en la
selección. Pero me encanta.
Su trayectoria
George Edward Pope tiene 38 años, mide 1m85, y nació en Greensboro, Carolina del Norte (EE.UU). Entre 1996 y 2007
jugó en la Major League Soccer (MLS). Pasó por DC United (3 títulos, 143 partidos y 8 goles), Metro Stars (42 cotejos,
sin goles) y cerró su carrera en Real Salt Lake (69 encuentros y 2 tantos). Su ciclo en la selección se extendió desde
1996 a 2006, lapso en el que concretó 82 presencias y 8 goles.
Ricardo Sbrana/"La Nueva Provincia"