En la Mayor League Soccer, Martín Bonjour se codeó con estrellas del fútbol mundial como el caso de Robbie Keane,
Thierry Henry, Landon Donovan, David Beckham y Tornsten Frings. Y en la temporada 2013 se espera el arribo Alessandro
Nesta y Marco Di Vaio, entre otros.
--Ya pagaste el derecho de piso. ¿Y ahora, qué?
--Ojalá pueda seguir creciendo dentro de la misma Liga o pegar un salto a otra más importante. Pero soy un
agradecido del pasado porque me formó como persona y como futbolista.
"Ya me siento uno más y ya no tengo que demostrar nada. Aunque sé que uno debe seguir trabajando día a día para
consolidarse en el equipo y en la Liga. Quiero conservar el lugar que me gané, pero ya estoy mucho más relajado.
--¿En algún momento te planteaste si valía la pena el esfuerzo?
--Cuando estuve en Polonia. Fueron seis meses difíciles porque no jugué mucho, pero de esa experiencia también saqué
un costado positivo.
--La contracara fue Uruguay.
--Tal cual. Siempre me sentí uno más. Tengo muchísimos amigos. El fútbol uruguayo me formó en todo sentido. Maduré
muchísimo en ese país.
--Ahora que cambiaron algunas cosas, ¿te gustaría tener otra oportunidad en Olimpo?
--Me gustaría volver a jugar en Olimpo. Sigo todo el fútbol argentino y el de Bahía. Sé que el club está muy
ordenado y que están haciendo las cosas muy bien. Si se daría la posibilidad de regresar, lo haría con mucho gusto.
--Tu caso es al menos curioso. Sos más conocido afuera que adentro del país.
--Como prácticamente no jugué en Argentina, es difícil sentirse reconocido. Pero este año en la MLS me hizo más
conocido. También el partido que jugué para Liverpool (Uruguay) ante Gremio en Brasil por la Copa Libertadores me llevó
a estar donde estoy.
--Hace más de 10 años que dejaste tu pueblo. Aunque siempre estás volviendo.
--Tal cual. Me vine a Bahía a los 16 años, pero Carhué es mi lugar en el mundo. Siempre lo extraño porque allí está
mi esencia. Llevo mucho tiempo dando vueltas, pero estoy disfrutando esta profesión.
"Además, yo soy un agradecido de mi familia, porque siempre me apoyaron. Mi viejo me contagió esta pasión por el
fútbol. Y me siento orgulloso de haber llegado, sobre todo por ellos".
--¿Te quitó algo el fútbol?
--Tiempo para compartir cosas con la familia y los amigos, pero son decisiones que uno debe tomar. No queda otra.
Una mini torre de Babel
En Whitecaps, Martín compartió plantel con compañeros de 18 nacionalidades diferentes.
"Hice muy buena relación con un italiano (Davide Chiumiento), con quien hablábamos castellano, y un francés (Eric
Hassli). Son lo que tuve más afinidad, pero se fueron.
"En el plantel hay muchas culturas diferentes y no es fácil relacionarte".
--¿Qué vida llevás en Vancouver?
--Una vida social muy tranquila. Mucho tiempo en mi casa y conectado a través de skype. Si me hice muy amigo de la
familia Delucrecia. El es argentino y el resto de la familia canadiense. Siempre iba al estadio con una bandera
argentina y los conocí a través de la hija. Me hicieron pasar muy lindos momentos.
"Además, Vancouver es una ciudad muy tranquila, de primer mundo a nivel seguridad, pero también hace mucho frió. Se
siente la falta de cariño de la familia y de los amigos, pero es el trabajo de uno y hay que dar todo".
--¿Y cómo es el público?
--Nos acompañó muchísimo y siempre llenaron el estadio. La pasión por el fútbol crece poco a poco. Y creo que
nosotros colaboramos para que eso ocurra con la buena campaña que realizamos. La ciudad se siente identificada con el
equipo.
Martín, en tanto, disfruta de sus últimos días de vacaciones en Carhué.
"El 16 debo regresar para cumplir mi segundo año de contrato. Seguramente, iremos a entrenar a un lugar cálido como
pasó en la temporada que acaba de concluir", finalizó.