El blackjack se juega en los casinos y su objetivo es reunir 21 puntos mediante la suma de los valores de las
cartas, pero sin sobrepasar ese límite. Es originario de Francia, pero fue en los casinos de Estados Unidos donde
adquirió notoriedad.
Según el matemático Edward O. Thorp, ejecutivo de la empresa IBM, las cartas altas favorecen al jugador y las bajas
al croupier. Esto dio lugar al denominado "conteo de cartas", una técnica que consiste en retener en la memoria las
cartas jugadas, para deducir la cantidad de altas y bajas que restan jugar y apostar en consecuencia.
El procedimiento es legal, pero los "contadores de cartas" no son bien vistos en los casinos. Cuando son detectados
por los servicios de seguridad, se los invita a retirarse o son expulsados por aplicación del derecho de admisión. Hoy
en día, la instalación de máquinas de barajar automáticas elimina la posibilidad de utilizar esa técnica.
Este es el punto de partida de esta historia que recupera un hecho verídico, aunque convenientemente aderezado como
espectáculo fílmico. En la década del noventa, seis estudiantes de alto nivel del Instituto Tecnológico de
Massachussets (MIT) lograron ganar cifras millonarias en los casinos de Las Vegas, aplicando una técnica y un sistema
de señas elaborados por un profesor de matemática de ese establecimiento.
Ese episodio fue revelado por el periodista Ben Mezrich, primero en la revista Wired y luego en un libro titulado
Bringing Down the House: The Inside Story of Six MIT Students Who Took Vegas for Millions
, que sirvió de base para la escritura del guión de este filme.
En esta ficción, el "cazador de cerebros" es el profesor Micky Rosa, que descubre en su curso a Ben Campbell --una
"mente brillante"-- y lo invita a integrar su "equipo", que los fines de semana viajan a Las Vegas para operar en los
casinos. Ben es huérfano de padre, vive con su madre, trabaja en un negocio de venta de ropa, es tímido, muy aplicado y
su sueño es estudiar medicina en Harvard.
Para cumplir ese sueño necesita una beca o disponer de trescientos mil dólares. Inicialmente rechaza la invitación
de Micky, pero cuando percibe que esa cifra podría obtenerla jugando blackjack en Las Vegas, acepta integrar el equipo
en calidad de "apostador fuerte". Aunque en su decisión también influye la insistencia de Jill Taylor, una rubia muy
seductora.
Ben y el equipo comandado por Micky --que aporta el dinero para el juego-- realizan diecisiete incursiones en Las
Vegas, siempre bajo identidades falsas y en algún caso, maquillados para disimular sus rostros. Porque el grupo, pero
en especial Ben, comienza a ser observado por el sabueso negro Cole Williams (Fishburne), el jefe de seguridad del
casino al que concurren.
Cole es un veterano ya sobrepasado por las nuevas tecnologías, pero sigue utilizando los recursos que siempre le
dieron resultados: instinto, olfato y golpes de puño hasta dejar al presunto embustero al borde de la muerte.
"Me encantó la vida de esos muchachos --comentó el actor Kevin Spacey--, que de ser unos correctos jóvenes de
Boston, con lápices en el bolsillo, se inventan una nueva vida en Las Vegas, una ciudad que te permite convertirte en
la persona que quieres ser".
En la primera secuencia, Ben se presenta ante el Rector del MIT para gestionar una beca. Además de observar su
currículum vitae, el hombre le solicita que le cuente una experiencia de vida que lo convenza de otorgarle el
beneficio. Ben le narra esta historia. La reacción del Rector se observa al final de la película.
A diferencia de otros filmes sobre apuestas en los casinos, 21 blackjack
no se sustenta sobre sofisticados recursos tecnológicos, sino simplemente en la habilidad mental de los protagonistas.
Por este andarivel y los temas de la ambición, el descubrimiento del estilo de vida en Las Vegas, el poder del dinero,
los riesgos del juego y la pérdida de la inocencia, se cuelan algunas moralejas y una triple vuelta de tuerca que,
finalmente, coloca las cosas en su lugar.
21 blackjack
es un buen entretenimiento, con un ritmo sostenido, un cierto suspenso y una banda sonora que acompasa cada situación.
El elenco está valorizado por la presencia de Spacey y Fishburne y las actuaciones de dos jóvenes promesas: Jim
Sturgess (Ben) y Kate Bosworth (Jill).
Calificación: 7
Agustín Neifert/Especial para "La Nueva Provincia"