CORRIENTES (NA y DyN) -- El conflicto salarial de policías y trabajadores de la salud en Corrientes se agravó ayer
cuando fracasó un nuevo intento de negociación encarado por el gobierno y se endurecieron las medidas de fuerza.
La capital provincial se encuentra sin hospitales y comisarías funcionando mientras que en el interior provincial
comenzaron a sumarse a las medidas de fuerza trabajadores de ambos sectores.
Médicos, enfermeros y administrativos de los cinco hospitales de la capital decidieron ayer extender el paro por
cuatro días más, desde el lunes hasta el jueves de la semana que viene, y garantizar únicamente la atención de casos de
urgencias.
En tanto, la policía continuará por tiempo indeterminado acuartelada en el predio del Comando Radioeléctrico, sin
prestar servicios de puestos fijos y patrullas en las calles y sin tomar denuncias de la gente en las comisarías.
El servicio de seguridad está a cargo de un escuadrón de la Gendarmería Nacional, dos unidades de la Prefectura y
por la delegación correntina de la Policía Federal.
El comisario Carlos Sotomayor, integrante de la plana mayor de la fuerza, se reunió ayer en el lugar de protesta con
un grupo de quince efectivos y familiares de los manifestantes, y les pidió que levanten las medidas para abrir un
canal de diálogo directo con el gobierno.
Pero la propuesta fue rechazada debido a que los acuartelados exigen un decreto que eleve de 1.100 a 1.500 pesos el
salario mínimo de bolsillo y la renuncia del jefe de la policía, Rodolfo Fernández.