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NUEVAS GUIAS PARA EL TRATAMIENTO
Con un intestino irritable

Incluye al conocido "colon irritable" y es un conjunto de síntomas muy variados que tienen que ver con el mal funcionamiento de los intestinos y que afectarían a un 10 por ciento de la población.

     Dolor abdominal, sensación de hinchazón, constipación, diarrea...
     Se estima que 3 de cada 10 personas sufren estos síntomas, sin que pueda identificarse una causa puntual.
     El paciente concurre al gastroenterólogo, se le realizan todos los estudios pertinentes y nada.
     Los síntomas vuelven, una y otra vez, especialmente en las épocas de estrés, de mucha exigencia, de crisis vital.
     La persona descubre que es casi una condición permanente.
     No hay un único tratamiento para este problema, ni tampoco una única causa conocida, pero sí hay un nombre que define a este cuadro cuando persiste y se vuelve crónico: el de "síndrome del intestino irritable".
     De acuerdo con estos criterios, este diagnóstico cabría a un 10 de la población, según la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).
     Recientemente se presentaron en la SAGE las nuevas guías de tratamiento elaboradas por la Organización Mundial de Gastroenterología (OMGE), las cuales, según el doctor Luis Alberto Viola, presidente de la SAGE, sirven como referencia para ser usadas por los profesionales de la salud de todo el mundo, para diagnosticar y tratar el síndrome de intestino irritable y, a la vez, descartar otras patologías digestivas.
     "Es un complejo sintomático crónico y recurrente, con exacerbaciones y remisiones, que se caracteriza por la presencia de dolor abdominal y alteración del tránsito intestinal manifestado por constipación, diarrea o la alternancia de ambos", explicó el doctor Sergio Huernos, médico gastroenterólogo del Hospital Udaondo, de Buenos Aires.
     En América Latina, el síntoma más frecuente es la constipación.
     El documento elaborado por la OMGE contó con la participación de 15 prestigiosos expertos internacionales de Argentina, China, España, Francia, Holanda, India, Irlanda, Pakistán, Reino Unido, Rusia, Singapur, Suecia, Suiza y Uruguay, y con el apoyo del grupo Danone.
     Para el doctor Luis Bustos Fernández, médico gastroenterólogo, ex-secretario de la SAGE y participante, por Argentina, de la elaboración de las nuevas guías, entre el 25 y el 30 por ciento de la población general sufre de síntomas como hinchazón, constipación o tránsito lento, sin que su cuadro se pueda diagnosticar como síndrome de intestino irritable, aunque padece de trastornos digestivos funcionales.

Síntomas y características
     Los principales síntomas son dolor o molestia abdominal de intensidad y localización variable, intermitente y que calma con la evacuación; distensión o "hinchazón" abdominal que puede acompañarse de meteorismo.
     También puede darse una función intestinal alterada, que se manifiesta por cambios en la frecuencia evacuatoria, consistencia de la materia fecal alterada, urgencia y esfuerzo al evacuar, y sensación de evacuación incompleta.
     Si bien no es una enfermedad mortal ni acorta la expectativa de vida, deteriora, en cambio, la calidad de vida de quien lo sufre, produce temor, ansiedad y frustración y disminuye el desempeño laboral social y económico del paciente.
     Su etiología es desconocida, no tiene un marcador biológico para el diagnóstico y los mecanismos que la producen son variados y muy parcialmente conocidos.
     "Dadas sus características, podemos actuar sólo sobre algunos de los síntomas", comentó el doctor Pablo Luna, médico gastroenterólogo del Hospital Alemán de Buenos Aires y miembro de la Comisión Directiva de la SAGE.
     Bustos Fernández afirmó, por su parte, que en las nuevas guías se puso el acento en tratamientos menos agresivos e invasivos, incluyendo la modulación de la flora bacteriana con probióticos y prebióticos (lácteos con fermentos especiales).
     La administración de determinados antibióticos es, también, otra de las alternativas con las que se cuenta.
     Luna destacó que, además del clásico arsenal terapéutico que existe, se está revalorizando el rol de los microorganismos que constituyen la flora intestinal.
     "Existen evidencias (que es necesario ampliar) que indican que con probióticos o con algunos antibióticos de acción local, se mejoraría la flora intestinal del paciente con síndrome del intestino irritable obteniendo una mejoría de sus síntomas", reveló el profesional.
     Los probióticos están prácticamente exentos de riesgos para la salud y lo ideal sería encontrar cuáles probióticos benefician a cada paciente, ya que se favorecería el funcionamiento intestinal por un mecanismo natural.

A cada persona, sus intestinos
     Para que el especialista pueda dar un diagnóstico, los criterios deben cumplirse durante los últimos tres meses y los síntomas haber comenzado un mínimo de seis meses antes del diagnóstico.
     Dado que no existe un único fármaco que mejore universalmente los síntomas, los pacientes no necesitan estar medicados en forma crónica: la medicación es a demanda y en función a las circunstancias que esté atravesando cada individuo.
     Si bien esta no es una enfermedad psicológica ni psiquiátrica, el estrés agrava los síntomas en muchos pacientes.
     "Es común que, en ciertos casos complejos de este síndrome, haya una coexistencia con ansiedad, depresión, hipocondría y otros trastornos que en ocasiones requieren psicoterapia o atención psiquiátrica", aseveró Luna.
     Ninguna dieta causa ni cura, por sí sola, estos síntomas, cuando son crónicos.
     La alimentación se debe adaptar a cada paciente y tiene que ser dinámica en el tiempo, ya que no sirve prohibir determinados alimentos para siempre.
     Muchos pacientes saben que sus síntomas se desencadenan con ciertas comidas y deben evitarlas.
     Se suprimen los alimentos que fermentan en pacientes con hinchazón y gases y se prescriben o limitan las fibras, según si el síntoma dominante es la constipación o la diarrea.


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