"Yo no llegué hasta acá para que me conduzca `Lilita' Carrió".
La descarnada frase de inconfundible ADN peronista en boca de la senadora Roxana Latorre desnudó gran parte de los
vaivenes políticos de los últimos días.
Por más que la oposición busque presentarse como un gran conglomerado unido en el objetivo de marcar límites a
Cristina y Néstor Kirchner, las identidades e historias justicialistas y radicales siguen pesando a la hora de definir
una estrategia y contar los votos en el Congreso.
Latorre, quien se convirtió en un apoyo clave para sostener a Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central, nada se
guardó a la hora de dar explicaciones por su conducta.
Dio a entender que son los dirigentes no enrolados en el PJ los que quieren marcar la cancha de toda la oposición.
Más: "conducirla", palabra que en la jerga peronista no se esgrime vanamente. También subrayó que el gran arco
antikirchnerista incluye sectores "golpistas", a los que, según explicó, no estaba dispuesta a respaldar.
Ernesto Sanz (UCR) salió a decir que Latorre, quizás, había visto "golpistas" entre sus compañeros porque no los hay
en el viejo partido de Alem e Yrigoyen, en una muestra más de la diferenciación entre ambos espacios.
Durante los últimos meses, buena parte de la dirigencia política especula que, como están las cosas, Kirchner no
ganará la segunda vuelta en 2011 y que los mejor ubicados serán los candidatos no peronistas. Por más que no cuente con
unanimidad de apoyos internos, aún se habla del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, como alguien con
posibilidades.
En ese esquema, ¿qué lugar ocuparían los peronistas que enfrentan al kirchnerismo? El único que da a conocer un
diagnóstico completo de la situación y que se siente cómodo con él es Eduardo Duhalde. Públicamente, ya dijo dos cosas:
* Que el próximo jefe del Estado no será peronista.
* Que no está dispuesto a aliarse a la UCR.
Duhalde se esfuerza por ofrecer al futuro presidente la "gobernabilidad" que sólo un peronista podría otorgar en dos
difíciles territorios:
* El conurbano bonaerense.
* Los pasillos de la CGT.
No está claro si, con Carlos Reutemann de ánimo "pinchado" y Francisco de Narváez sin respaldo legal para ser
candidato, los peronistas enojados con Kirchner tendrán algún lugar en ese esquema.
Así las cosas, los últimos traspiés parlamentarios de la oposición provinieron del PJ crítico:
* La deserción de Latorre.
* La medida ambigüedad de Carlos Menem al que los antikirchneristas deberán seducir para cada votación.
A pesar del maltrato al que lo sometieron sus ex compañeros de ruta, el ex presidente (1989-1995 y 1995-1999)
demostró que puede volver a la tapa de los diarios.
También recordó Latorre que referentes opositores de todos los colores la habían denostado el año pasado. Fue en
agosto cuando la representación ruralista, recién llegada a la actividad política profesional, parecía intocable. En
ese marco, firmó un dictamen de comisión y ante cuestionamientos de la dirigencia sojera a los que se sumaron no pocos
políticos, Latorre quedó tan sola que hasta Reutemann la echó de su bloque (Santa Fe Federal).
Después de semejantes experiencias, Roxana pareció exigir respeto para su figura y un profundo debate al interior
del peronismo disidente.
Si el kirchnerismo estará o no en condiciones de aprovechar esas falencias de sus adversarios resulta difícil de
predecir. Dependerá, sobre todo, de la inteligencia que pueda mostrar la Casa Rosada.
Nicolás Tereschuk/NA