Rompen moldes e impactan. Los hermanos Andy y Larry Wachowsky colocaron una bisagra en el cine de ficción con la
trilogía Matrix
, impusieron una estética oscura y fría, y lograron colocar en el tope sus nombres y el de sus productos.
Después de aquel batacazo, parece, intentan uno nuevo recurriendo a una paleta diametralmente diferente, con nuevas
dosis de vértigo, y --siempre-- con "obra y gracia" de la madre tecnología.
¿Qué lograron? Una película de base digital, con buenas actuaciones y un guión con algunos baches, que disfrutarán a
mares los nostalgiosos, los amantes no radicales del cómic y la gran franja adolescente que demanda y consume el
merchandising derivado.
Para ello tomaron el personaje que el pionero de los animé (dibujos animados japoneses) Tatsuo Yosida hizo famosa en
los años 60 y que por la Argentina se conoció sobre los '70: Meteoro.
Las aventuras del muchacho que desde niño vivía obsesionado por las carreras de automóviles fueron recicladas por el
tándem, que le imprimió el toque de historia con diseños de la cultura pop, pero las actualizaron situándolas en un
contexto futurista, con una ciudad de rascacielos reconocibles en distintos puntos del planeta real o pistas de curvas
y velocidades imposibles, extraídas de los antiguos flippers y los más actuales videogames.
Meteoro Racer --el protagonista-- corre esos circuitos con arriesgada naturalidad, porque lo lleva en la sangre: su
padre es Pops Racer, constructor artesanal de automóviles de carrera que pocos años atrás conducía Rex, el hijo mayor.
Rex le enseñó al muchacho todo lo que sabe y más. Pero una pelea con su padre lo alejó del hogar y, más tarde, un
accidente en rally lo borró de la faz de la tierra.
En verdad --quienes conocen la serie o han leído lo suficiente sobre este filme, lo saben-- Rex aparece con
identidad cambiada, como un justiciero, contra los corruptos que banalizan el amor por el automovilismo para
convertirlo en un negocio millonario e inhumano. En esa misión, cruzará caminos con Meteoro.
Los Wachowsky no escatimaron en la selección del reparto y el grupo es parejo en la asimilación de cada personaje
que le tocó concebir. También se destaca la dirección de arte, que combinada con los directores de 3D lograron un
efecto visual shockeante.
Calificación: 7
María Inés Di Cicco/"La Nueva Provincia"