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   Martes 7 de octubre de 2008
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JUAN IGNACIO CACERES, COEQUIPER DE LUCAS BENAMO EN TC 2000
Con sangre charrúa... y fierrera

     Quizás no muchos conozcan su extensa carrera deportiva en diferentes categorías del mundo, ni sepan que estuvo a un paso de convertirse en piloto de la Fórmula 1. Pero el uruguayo Juan Ignacio Cáceres, de 24 años, lleva consigo esos pergaminos.
     Las reglas del mercado automovilístico internacional lo dejaron sin la posibilidad de concretar ese sueño y lo depositaron en el TC 2000 argentino, donde hoy comparte más que un equipo (Escudería Río de La Plata) con el bahiense Lucas Benamo.
     Tranquilo, de buenos modales, afable para el diálogo y medido a la hora de declarar. Así se muestra el piloto que en la pista se destaca por su manera de conducir.
     "El TC 2000 sorprende a cualquier piloto. Venía acostumbrado al automovilismo europeo, donde los medios económicos son mucho más altos y se invierte muchísimo. Pensás que cuando venís a Sudamérica vas a encontrar elementos nacionales de menor calidad y menor capacitación, pero el nivel es muy parecido al europeo", consideró.
     "Es una categoría que podría competir en Europa sin pasar ninguna vergüenza y que tiene un nivel más alto que un Turismo Mundial. Me encanta el entorno y el ambiente es más ameno de lo que estaba acostumbrado", aseguró.
     --Al momento de tomar la decisión de regresar, ¿por qué elegiste Argentina y puntualmente el TC 2000?
     --Porque quería estar en una categoría profesional, donde me sintiera cómodo. Y el TC 2000 siempre me gustó. Además, cuenta con el apoyo de las marcas. Uno siempre apuntó a ser piloto profesional y vivir de esto, y esta categoría es donde hay que estar en Sudamérica para lograr eso.
     --¿Manejaste otras alternativas?
     --Agoté todas las posibilidades para seguir corriendo en Europa de la mejor manera, de lo contrario prefería emprender otro camino. Pero ni siquiera pude llegar a eso y me tuve que volver sí o sí. Ante esto, la primera y única decisión fue correr en TC 2000.
     "Quizás en un futuro me gustaría integrar otra categoría porque 14 fines de semana al año empiezan a ser poco como actividad deportiva. Por el momento me quiero centrar en llevar adelante a la Escudería Río de La Plata, que es un desafío muy grande para mí. Con Lucas estamos intentando que eso suceda".
     --Entonces, ¿te planteás una meta mayor dentro del automovilismo argentino?
     --Me gustaría crecer. Vivir en Argentina me está gustando mucho, disfruto de estar acá. Estoy muy cerca de mi país y visito a mi familia cuando extraño mucho. Me interesaría hacer también TC y por qué no Top Race, pero por el momento mi presupuesto sólo es para el TC 2000.
     --¿Es un proyecto a largo plazo o lo analizás para esta temporada?
     --Me llegó alguna propuesta del TC Pista y la estoy evaluando con miras al año que viene.

"Superamos las expectativas"
     --Sos un poco la cabeza visible o el responsable del equipo. ¿Es posible asumir ese rol y el de piloto a la vez?
     --Sí, porque existe una persona que es la clave y la llave para que todo funcione bien: Víctor De la Rosa. El hace que mi tarea sea nada más que la de ser piloto durante la mayor parte del tiempo. Las decisiones que debo tomar son muy pocas. Participé mucho más al principio, cuando se armó el equipo, pero De la Rosa, además de ser un excelente ingeniero y conocer muy bien los autos, es un excelente organizador.
     --En las primeras carreras estuvieron cerca de los equipos oficiales. ¿Se puede pelear contra ellos?
     --No sé si podremos hacerlo de igual a igual, pero sí mezclarnos en algunas carreras. No esperaba lograrlo tan rápido, pero Lucas lo demostró en Roca y yo en Salta y en Paraná. Todavía siento como que no merecemos estar ahí, porque recién llevamos disputadas tres carreras, somos un equipo muy joven, y no quiero saltear ningún escalón porque es duro volver atrás y verte en un lugar peor al que estabas.
     --Entonces, todo nació mejor de lo que esperaban.
     --Totalmente. Superamos las expectativas previas.

"Un país sin tradición fierrera"
     --¿No había posibilidades de correr en tu país?
     --No tengo los contactos como para correr en Uruguay, ya que solamente participé allá en karting. Se me hace mucho más difícil conseguir presupuesto para competir en Uruguay que para salir afuera. En Argentina tenemos una muy buena televisación que llega a Uruguay y la categoría es muy marketinera. Además, me motiva muchísimo el nivel de los autos. De todos modos, existen muy buenos pilotos que no tuvieron la suerte de conseguir el dinero para correr afuera.
     --Pero no existe una categoría tan desarrollada tecnológicamente como el TC 2000.
     --No. Somos un país de sólo tres millones de habitantes y estamos en esa escala dentro del automovilismo. Existe el Súper Turismo, que vendría a ser un Clase 2 del Turismo Nacional, y la Fórmula Chevrolet, que está a la altura de la Fórmula 1.000. Pero todo concuerda con el nivel que tenemos como país, con menos habitantes y menos recursos económicos.
     --¿Cuesta generar pilotos en un automovilismo así?
     --Cuesta mucho. Si te fijás, el último en salir fue Gonzalo Rodríguez, y luego de mucho tiempo. Hoy en día tenemos a José Pedro Passadore en el Top Race V6, que es un gran piloto y le cuesta muchísimo estar en cada carrera.
     "Lo que nos mata es que se trata de un país sin tradición fierrera; el automovilismo es un deporte totalmente menor en Uruguay y la gente no le presta interés como en Argentina, que está casi a la par del fútbol. Al no haber fanatismo cuesta muchísimo vender un sponsor".
     --¿Siguen tu carrera deportiva en Uruguay?
     --Cuesta. A quienes les gusta los fierros me siguen. Está el que te apoya y el que te critica, algo normal, y que está bien porque significa que estás haciendo ruido. Somos un país muy exitista y si no te va tan bien nadie se entera que estás corriendo.
     --Ello, pese a que estuviste cerca de entrar a la Fórmula 1.
     --En ese momento tuve un poco más de auge en los medios.

Tan cerca, tan lejos
     Juan Cáceres estuvo muy cerca de la Fórmula 1. El uruguayo tuvo el halago de convertirse en el piloto más veloz durante un ensayo de la escudería Minardi, sobre finales de 2005. Pero la oportunidad se diluyó cuando el equipo se vendió a Red Bull.
     --¿Qué sensaciones te produjo quedar tan cerca de la máxima categoría?
     --Una alegría bárbara, porque me saqué las ganas de muchas cosas que quería hacer. Muy lejos de estar arrepentido por haberme vuelto, estoy orgulloso de lo que hice con medios económicos muy bajos, ya que mi familia no es de dinero y no llegué por recursos familiares, sino por gente que confió en mí. Nadie lo esperaba, ni siquiera yo. Era mi objetivo y desde que nací sabía que era lo que quería hacer y cómo lo tenía que hacer. Una vez que estuve en la puerta no tenía cómo seguir adelante. Muchos pilotos hubieran querido estar en mi lugar.
     --¿El sentimiento fue de frustración o de alegría?
     --Al principio sentí un poco de frustración, porque un día estás probando un Minardi de Fórmula 1 y al siguiente durmiendo en el aeropuerto porque no tenés plata para pagar el hotel. Es un poco injusto. Uno a veces se plantea qué está haciendo mal, pero quizás no esté haciendo nada mal sino que nació en un lugar donde este deporte es atípico y no existe apoyo.
     --¿Te sentías capacitado?
     --Después de la prueba me vi con buenas posibilidades, porque no pensé que me iba a adaptar tan rápido. Pero sucedió y los datos de la adquisición de datos no mienten. Estuve muy concentrado y motivado e hice las cosas como debía, pero no se pudo dar.
     --Más allá de las condiciones, ¿pesa mucho el factor económico?
     --Hoy en día, el automovilismo se maneja en un 90 por ciento por recursos económicos y la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado. Después, lo que uno haga debe ser perfecto. Si aparte de todo eso tenés la suerte de crear los contactos adecuados llegás, de lo contrario es muy posible que te pase lo que nos sucedió a la mayoría.

Como en casa
     Carlos Paz es, desde hace algunos meses, la residencia del uruguayo. Cada vez que Lucas Benamo viaja hacia la ciudad cordobesa, donde se encuentra asentada la Escudería Río de La Plata, comparten el departamento. Ambos generaron una buena amistad.
     "Carlos Paz es una ciudad maravillosa, muy fierrera y es lindo respirar automovilismo todo el día, porque te mantiene concentrado. Me encanta Argentino y el trato de la gente. Es un país muy cálido y dinámico. Me siento muy contenido", comentó.
     --¿En algún momento alguien te dijo algo por el tema de las papeleras?
     --Jamás. Nunca recibí ningún tipo de agresión; al contrario, a los uruguayos se nos trata con mucho cariño. Esos son problemas políticos y nada tienen que ver con las relaciones personales.
     --Pero la gente muchas veces se confunde.
     --La Escudería Río de La Plata es un ejemplo de que realmente somos hermanos, los verdaderos hermanos sudamericanos. Va a ser imposible romper eso.

Con toda la calidez
     El pasado viernes, Juan Ignacio Cáceres participó de un asado organizado por la Peña "Los Amigos", que apoya la carrera de Lucas Benamo. Fue tan amena la recepción para el piloto que hasta se escuchó el característico grito futbolero de: "Uruguayo / Uruguayo".
     "La gente de la Peña me dio hasta una ovación. Me sentí como en mi casa. Estoy muy agradecido a ellos y a Lucas, que me trajo para conocer su día a día, como él conoció el mío en Punta del Este. Generamos una gran amistad y eso nos hace trabajar en conjunto con mucha más fuerza y ganas", aseguró.

Una larga trayectoria
     Además de quedar a las puertas de la Fórmula 1, el compañero de Lucas Benamo, nacido en Punta del Este el 1 de mayo de 1984, cuenta con una vasta experiencia en distintas categorías del mundo.
     Tras pasar por el karting de su país (50cc., 60cc. y 125cc.), compitió en la Fórmula Honda Argentina en 2000, Fórmula RT 2000 Dodge Skip Barber USA en 2001, nuevamente Fórmula Honda Argentina en 2001, Fórmula Renault Italiana también en 2001, Fórmula Súper Renault Argentina en 2002, Fórmula BMW Junior Cup de España-Portugal donde fue campeón en 2003, Fórmula 3 Española en 2004, Fórmula 3.000 Italiana en 2005, Euroseries 3.000 en 2006, Champ Car estadounidense en 2006 y en el TC 2000 desde el año pasado.

Diego Alejandro Gandini/"La Nueva Provincia"

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