Los nuevos combates que libraron ayer partidarios de la oposición y del gobierno en el norte libanés dejaron 1
muerto y 4 heridos, en un clima de tensión persistente al que no se le adivina una salida. Las peleas, en las que se
recurrió a armamento pesado, estallaron en la gran ciudad portuaria de Trípoli y obligaron al ejército a retirarse de
nuevo tras haberlo hecho ya el día anterior. El ejército trataba de recuperar el control del sector, donde seguían los
disparos de francotiradores y armas automáticas. Trípoli, una ciudad de mayoría sunita, ya fue escenario de combates
entre partidarios de la mayoría parlamentaria, aliada a Occidente, y milicianos alauitas, una escisión chiíta que es
próxima a Hezbolah, la organización opositora más importante que cuenta con el apoyo sirio e iraní.