PEKIN (AFP-NA) -- Al menos 8.693 personas murieron ayer en un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que
afectó principalmente a la provincia china de Sichuán, pero también a las vecinas.
Según un último balance elaborado con datos de los diferentes poderes locales, 8.533 personas murieron en Sichuán,
48 en la provincia de Gansu, 61 en la de Shaanxi, 50 en la ciudad de Chongqing y 1 en la provincia de Yunnan.
El epicentro del sismo se localizó en el distrito de Wenchuán, a 93 km de Chengdu, capital de la provincia de
Sichuán y donde viven más de 10 millones de personas.
La zona del epicentro continuaba inaccesible, según informó la agencia China Nueva, relatando que un equipo de
rescate que trató de acceder a ella se tuvo que parar a 90 kilómetros de su destino porque las carreteras de la zona
montañosa están inutilizables. Las autoridades trataron de enviar 4 helicópteros, pero las fuertes lluvias les
impidieron llegar.
El movimiento telúrico ocurrió a las 14.30 horas y provocó el derrumbe de edificios que albergaban a un gran número
de personas, como el instituto de Sichuán en el que murieron 50 estudiantes y en el que 850 quedaron atrapados. O las
de 2 fábricas de productos químicos, cuyo desplome dejó a varios empleados sepultados y obligó a la evacuación de unas
6.000 personas.
Antes de conocer la amplitud de las pérdidas, el primer ministro chino Wen Jibao describió el sismo como un desastre
y pidió calma y valor a la población.
"Frente al desastre, lo más importante es la calma, la confianza, el valor y una dirección fuerte", declaró el
premier en el avión que lo trasladaba a la zona.
Las autoridades temen que el balance siga aumentando, ya que varios testigos aseguraron que fueron destruidos muchos
edificios en las zonas afectadas.
Según un funcionario de la oficina sismológica, filas enteras de casas resultaron rotas en la ciudad de Dujiangyan,
que cuenta con unos 600.000 habitantes y se encuentra cerca del epicentro.
Varios habitantes de Chengdu explicaron haber sentido un fuerte temblor, que rompió los cristales. Sin embargo no
hablaron de víctimas. El aeropuerto de esta ciudad fue temporalmente cerrado. El transporte público y el suministro
eléctrico funcionaban.
Por su lado, el presidente chino Hu Jintao ordenó los mayores esfuerzos para rescatar a las víctimas del fenómeno.
Así, el ejército fue movilizado para asistir al gobierno local del distrito de Wenchuán a evaluar la situación y ayudar
en las tareas de rescate.
A todo esto, el presidente estadounidense George Bush reaccionó expresando sus condolencias y ofreciendo ayuda a
China. Japón también se declaró dispuesto a enviar ayuda de inmediato.
En Pekín se produjo un temblor de una magnitud de 3,9 en el este de la ciudad. No hubo daños ni víctimas. Además,
las instalaciones de los Juegos Olímpicos no se vieron afectadas.
La presa de las Tres Gargantas, sobre el río Yangtzé, en el centro del país, tampoco fue dañada por el sismo. El
temblor se sintió incluso en Shanghai, Hong Kong, Bangkok, Hanoi y Taipei.
El terremoto también afectó a una de las mayores reservas de osos panda gigantes del país, señalaron los medios
oficiales mostrando su inquietud por la suerte de los animales.