La ejecución de las instalaciones de servicios, la colocación de los ascensores y la construcción de una fachada
vidriada son los rubros que la Municipalidad licitará, en los próximos meses, para iniciar la terminación de la
estructura del denominado Centro Cívico, ubicado en la primera cuadra de calle Drago.
Así lo hizo saber a este diario el ingeniero Rubén Valerio, secretario de Obras Públicas comunal, en referencia a
este emblemático edificio que lleva 40 años detenido, luego de haberse concluido su esqueleto de hormigón.
"Se está terminado de armar un fideicomiso para licitar estas obras, con la participación del banco Provincia,
buscando atraer empresas que tomen esos trabajos y se involucren con el negocio", explicó el funcionario.
La idea base es que la Municipalidad, actual propietaria del inmueble y con facultades para enajenarlo en su
totalidad, será parte del emprendimiento, cediendo la estructura a cambio de determinada cantidad de metros cuadrados
terminados, indicó el funcionario.
De acuerdo con las primeras evaluaciones, el municipio podría quedarse con, al menos, dos pisos del edificio, lo
cual representa unos 620 metros cuadrados. Otra de las instituciones que habrían manifestado interés en ocupar al menos
una de las nueve plantas es la Universidad Nacional del Sur (UNS), la cual podría comunicar su sede de la avenida Colón
80 con determinados niveles del edificio.
"Esta semana, nos reuniremos con gente de la UNS, para definir sus expectativas", explicó Valerio.
La casa de altos estudios, que, curiosamente, fue quien, entre 1966 y 1968, levantó la obra con la idea, luego
desechada, de ubicar allí el departamento de Humanidades y su biblioteca central, trabaja desde hace unos meses en la
evaluación real de necesidades, para definir las posibilidades ciertas de ocupar parte del bien.
Por último, Valerio señaló que, fuera del uso público que pueda darle el municipio, el resto de las instalaciones
será destinado a oficinas. Este destino reforzaría el perfil de una cuadra que contiene dos edificios, construidos
ambos en la década del 60 (consorcios Pizá Roca y Luis María Drago), ocupados por un total aproximado de 240 unidades
con ese uso.
El denominado Centro Cívico adquirió esa denominación en 1969, cuando la Provincia cedió la estructura a la
Municipalidad, la cual anunció que lo terminaría para alojar en él diferentes dependencias públicas.
Fachada vidriada
Apenas despuntaba la década del 70 cuando el entonces intendente Gustavo Perramón Pearson y su secretario de Obras
Públicas, ingeniero Luis Medús, presentaron el diseño preparado por el arquitecto Mario Cantarelli para la fachada del
Centro Cívico. Se trataba de un frente vidriado, una muy adelantada resolución, por entonces inédita para la ciudad.
La idea se retomó mucho después, cuando, en 1998, la dirección provincial de Arquitectura presentó un nuevo diseño,
en uno de los tantos intentos fallidos por completar la obra, que también recurrió a ese lenguaje arquitectónico.
A más de tres décadas de aquel primer trabajo, la comuna apuesta, una vez más, a un cierre de ese tipo, con una
tecnología mucho más desarrollada del aluminio y el vidrio, los dos materiales protagonistas de estos cierres.
La propuesta sigue manteniendo su vigencia, en un mundo que resuelve el mayor número de sus rascacielos, sobre todo
los que hoy van marcando la evolución de esa tipología edilicia, con este tipo de terminación.
Mario Minervino/"La Nueva Provincia"