BUENOS AIRES (Télam) -- La instalación de un segundo aerogenerador en "Esperanza", una de las seis bases argentinas
permanentes en la Antártida, se inscribe en un proyecto para reducir el uso de combustibles fósiles en un 50% en 15
años.
"Estamos conectando todo y esperamos concluir esta semana" el montaje del Primer Módulo Argentino de Energía Limpia
(MAEL I), dijo el teniente primero Pablo Cañete, coordinador del grupo de trabajo, consultado telefónicamente.
Si el primer aerogenerador creado para la base por la empresa estatal rionegrina INVAP calefacciona el laboratorio,
el segundo, cuyos componentes descargó hace pocos días en Esperanza el buque "Canal de Beagle", de la Armada, tiene
aplicaciones más complejas.
El MAEL I utiliza la fuerza del viento para calefacción e iluminación pero también para obtener hidrógeno por
electrólisis, explicó Cañete, un licenciado en Matemática Aplicada que se desempeña en el Comando Antártico de
Ejército, en la División Investigación, Desarrollo y Medio Ambiente.
El hidrógeno así obtenido a partir del agua tiene muy variadas aplicaciones, entre las cuales alimentar un horno, un
quemador, un generador de 8 HP y un equipo de soldadura autógena.
"Este trabajo ha sido realizado en el marco de un proyecto de investigación científico tecnológico que involucra a
instituciones y empresas, con el fuerte apoyo de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y su director, Mariano
Memolli", subrayó Cañete.
A partir de la puesta en marcha del MAEL I, prevista para marzo próximo, Esperanza utilizará un 7% por ciento de
energías alternativas y se situará, en este campo, entre las tres bases más avanzadas de todas las de los diversos
países en la Antártida.
La estación científica belga "Princesa Elisabeth", fundada en 2007 y que inició los estudios científicos en esta
campaña de verano 2008/2009, es la primera base antártica que trabaja con cero emisión de CO2 (dióxido de carbono).
En el caso de "Esperanza", sus primeros pasos reflejan el fuerte impulso a la investigación y desarrollo de
tecnologías de energías alternativas aplicables a la logística antártica dado por el Ejército junto a la DNA y el
Instituto Antártico Argentino (IAA).
El proyecto sustentado en tecnologías alternativas, en especial las del "Sistema Viento-Hidrógeno", apunta a reducir
el consumo de combustibles fósiles en un 50% en 15 años.
De este modo, disminuirá el impacto ambiental en un continente crítico y reducirá además el costo de la energía
empleada en la "Base Esperanza", situada al pie de un glaciar y sobre una bahía del mismo nombre en el norte de la
Península Antártica.
El proyecto apunta a generar un mínimo de 150 Kw empleando fuentes limpias y renovables, así como a reducir en 50%
las emisiones de dióxido de carbono y las horas de vuelo de helicópteros en el abastecimiento de combustibles,
minimizando riesgos de derrames contaminantes.
Además de la DNA, Cañete destacó el papel en el proyecto de la Dirección de Investigación, Desarrollo y Producción
del Ejército (DIDEP), el Comando Antártico de Ejército (CAE) y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas
para la Defensa (CITEFA).
También de la Escuela Superior Técnica (EST), INVAP, la Planta Experimental de Hidrógeno de Pico Truncado (PEHPC) y
el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
"Los trabajos de laboratorio y seguimiento de proyectos serán llevados a cabo durante todo el año en la Base
Esperanza por el técnico de la DNA Carlos Gutierrez y personal capacitado de la dotación 2009", concluyó el teniente
primero Cañete.
Combustible
Sólo esta base seleccionada para experimentar el uso de energías alternativas utiliza hasta ahora por año unos
350.000 litros de gasoil antártico, combustible que arriba a destino con costos quintuplicados por la gran complejidad
del transporte.
Base Esperanza y el medio ambiente antártico
El "Sistema Viento-Hidrógeno" es el corazón del proyecto de investigación científico tecnológico destinado a
abastecer con energías alternativas a la base antártica Esperanza.
Sus impulsores resumen el fundamento y alcance de la iniciativa en los siguientes aspectos:
* La humanidad enfrenta en este siglo cruciales desafíos, como el cambio climático, el efecto invernadero, la
contaminación ambiental, la escasez de reservas de combustibles fósiles y el crecimiento de la demanda energética.
* El complejo ambiente de la Antártida reclama minimizar los factores externos que actúan sobre el ecosistema, en
especial disminuir el impacto ambiental del dióxido de carbono.
* Las energías alternativas son una eficiente solución a fin de garantizar el cuidando del medio ambiente, aprovechando
las fuentes renovables del continente antártico, como el sol, el agua y los vientos.
* El Ejército (Dirección de Investigación, Desarrollo y Producción y Comando Antártico), junto con la Dirección
Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino, impulsan la investigación y desarrollo de tecnologías de
energías alternativas aplicables a la logística antártica, en especial las referidas al "Sistema Viento-Hidrógeno".
* El lugar seleccionado para llevar a cabo los estudios es la Base Esperanza, en el norte de la Península Antártica.
* Durante el 2007, mediante el Proyecto Viento, fue instalado y acondicionado el Laboratorio de Energías Alternativas
en la base, calefaccionado por el Aerogenerador IVS 4500 Antártico.
* El Proyecto Hidrógeno implicó a su vez la instalación, operación y mantenimiento de la Pila EA-5, para alimentar un
televisor portátil.
* En el 2008 se adosó a la pila de hidrógeno una placa de adquisición de datos para la toma de muestras automáticas.
* Entre otras iniciativas enmarcadas en el proyecto, también fue instalado un Panel Solar de 12 VCC para el
funcionamiento del electrolizador de la pila y se hicieron pruebas de biodiesel en generadores de 4,5 Kw y vehículos
Unimog MB 416.
* La empresa estatal INVAP construyó un aerogenerador de 25 Kw y se desarrolló el Primer Módulo Argentino de Energía
Limpia "MAEL I" (Planta Experimental de Hidrógeno de Pico Truncado, Instituto Tecnológico de Buenos Aires).
* Para este año están previstos estudios iniciales de uso de la energía solar, de biogás, de energía mareomotriz y de
obtención de biodiesel a partir de desechos de aceites de animales y vegetales.
* En estos días comenzaron las tareas de instalación del MAEL I, a las que seguirán las de operación, mantenimiento y
recolección de muestras.