BUENOS AIRES (DyN y EFE) -- La profundización de los conflictos sindicales en Aerolíneas Argentinas (AA) y las
sucesivas protestas de cientos de pasajeros varados provocaron decepción, caos y la suspensión de vuelos en el
aeropuerto internacional de Ezeiza.
Durante varias horas --en una jornada definida por no pocos perjudicados como un auténtico "viernes negro"--, los
viajeros más indignados bloquearon los accesos a las salas de preembarque para exigir explicaciones a la compañía,
controlada por el grupo español Marsans.
"¡Que alguien nos diga cuándo vamos a viajar!", declaró una mujer, de origen colombiano, al canal TN, rodeada por
sus dos hijos.
Poco antes, la airada discusión de un pasajero con una empleada del mostrador de AA había provocado que todos los
trabajadores se retirasen de sus puestos a instancias de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA).
"No vamos atender el embarque hasta que la compañía garantice que los vuelos están con la tripulación completa.
Queremos que la Policía de Seguridad Aeronáutica proteja a nuestros compañeros, que son los que ponen la cara", afirmó
la secretaria de prensa del sindicato, María de los Angeles Aguer.
"El trabajo a reglamento no explica las demoras y suspensiones; muchos vuelos programados se cancelan a último
momento", agregó.
La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), mientras tanto, negó que los retrasos obedezcan a un conflicto de
sus afiliados con AA.
"Hace doce horas que estoy en el aeropuerto esperando mi vuelo a Caracas, pero logré que la compañía me avise que el
vuelo está suspendido y que me vaya a un hotel. Ellos se harán cargo de los gastos", señaló un pasajero venezolano.
Los inconvenientes habían empezado el jueves cuando los empleados de Aerohandling --una contratista de AA, encargada
del acarreo de equipajes-- optaron por trabajar a reglamento para exigir un plus salarial "por inflación" de 1.200
pesos, como hicieron otras empresas del sector. También reclamaron que se contrate más personal porque, según
expresaron, el auge turístico colma las instalaciones del mayor aeropuerto del país.
AA, donde el Estado tiene una participación accionaria del 5%, hace meses que arrastra litigios gremiales que, ya en
varias ocasiones, la obligaron a cancelar o suspender sus vuelos. En noviembre, el gobierno argentino notificó a
Marsans la decisión de subir su cuota hasta el 20% del paquete.