La ciudad.

Declaraciones de Roberto Lavagna

"Las inversiones no vienen porque no hay confianza en la política económica"

09/08/2017 | 18:28 | Para el asesor económico de 1País, la influencia de Cristina es muy menor.

"Las inversiones no vienen porque no hay confianza en la política económica". La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca

Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

    Para el economista e integrante del equipo económico de 1País, el espacio que encabezan Sergio Massa y Margarita Stolbizer, las inversiones no llegan porque no se cree en la política económica del Gobierno de Mauricio Macri, y no por una eventual buena elección de Cristina Fernández de Kirchner.

    “La candidatura de Cristina tiene una influencia menor. Pasó un año y medio hasta que decidió postularse y, en ese lapso, no se verificó en lo absoluto un boom inversor. El gran problema de la economía argentina es que los precios actuales hacen atractiva a la inversión: el salario, que es un precio, perdió muchísimo poder de compra, con lo cual, trabajar para el mercado interno no genera demasiados incentivos, y lo mismo ocurre con el externo, porque el dólar está muy desajustado ¿cuál es la racionalidad para que vengan las inversiones?", señaló Roberto Lavagna. 

   Para quien fuera ministro de Economía entre 2002 y 2005, el discurso económico de la administración Cambiemos es muy similar al de la Convertibilidad menemista y al de la “tablita” de Martínez de Hoz (José Alfredo, ministro de Economía entre 1976 y 1981).

    “Todo este discurso, centrado en la necesidad de flexibilización laboral y achique del Estado no es muy diferente del de aquellas etapas de nuestra historia. Hoy tenemos un modelo basado en la especulación financiera, con capitales que vienen del exterior en búsqueda de rentabilidades exorbitantes en sólo cinco meses, las que en otros países se consiguen en alrededor de cinco años”.

    Advirtió que si bien ambas experiencias, una vez agotadas, finalizaron con enormes crisis económicas que sufrieron, sobre todo, los más vulnerables (N de R: en 2002, tras el estallido de la Convertiblidad, un 57% de los argentinos llegó a estar debajo de la línea de pobreza), no pretende dar una sensación de inmediatez.

    “Esto termina mal, pero no tiene porque pasar de la noche a la mañana. Pensemos en el uno a uno, que duró once años. El problema es que se acumulan desajustes y cuando más pasa el tiempo, más traumática es la salida”, finalizó.

 Lavagna en ocho frases

     “Felizmente, la gente, sobre todo, los más jóvenes, me reciben muy bien en la calle. Pero siempre les digo lo mismo: de esa crisis salimos gracias a toda la sociedad que creyó en nosotros. Cuando la sociedad no cree, no hay gobierno ni equipo económico que te pueda salvar”.

    “Con mi equipo económico, jamás hicimos referencia al problema fiscal, que entre 2002 y 2003, no solamente era enorme, sino que encima, era creciente. Nosotros pusimos el acento en el crecimiento y conseguimos el mayor superávit fiscal de las últimas ocho décadas”.

    “Cuando tiene un desajuste fiscal muy grande, que no baja del orden del 7% del PBI, no hay forma, por la vía del ajuste de resolverlo. Imagínese cuanto habría que bajar en términos de jubilaciones, gasto social, para recuperar a lo mejor 3 o 4 puntos del producto, sería un ajuste brutal.

    “La única forma de reestablecer un equilibrio fiscal es generando un proceso de crecimiento, por la sencilla razón que por cada punto de crecimiento, 0,30 pesos termina en las vías del Estado”.

    “La ortodoxia económica está pensada para países desarrollados. Los datos y las variables son las mismas, pero cambian las relaciones causales”.

    “El viejo discurso liberal conservador de que ahora todo pasa por la flexibilización laboral es volver a las viejas épocas. Las cosas importantes en materia estructural se hacen siempre con la economía en marcha, no con un proceso de ajuste”.

    “El predominio del discurso financiero, con guiños a iniciativas como la flexibilización laboral en todo el mundo es claro. Y obviamente, también llega acá, pero por diferentes canales: antes lo hacía de la mano del FMI, ahora, tras sus sucesivos fracasos, ese organismo delegó, quizá implícitamente, ese discurso en la OCDE. ¡Y a este gobierno no se le ocurrió mejor idea que querer entrar en la OCDE!”

    "La economía es como un mecanismo de reloj. No se puede prometer un ajuste y al mismo tiempo bajar retenciones a las mineras, eso genera problemas de credibilidad”.