Con el campo.

EN EL MONTE, LA COSTA Y LAS SIERRAS

Incendios rurales: un peligro a desatarse en cualquier momento

13/11/2017 | 08:21 | Las últimas lluvias atrasaron el comienzo de la temporada de siniestros, pero contribuyeron a la aparición de más pasturas, combustible del fuego.

Incendios rurales: un peligro a desatarse en cualquier momento. Con el campo. La Nueva. Bahía Blanca

El año pasado, en nuestra región se quemaron alrededor de 1,4 millones de hectáreas. Según Alejandro Pezzola, las condiciones son similares a las de 2016.

Hernán Guercio

hguercio@lanueva.com

Comenzó la temporada de incendios en el sudoeste bonaerense; y las condiciones están dadas para que los siniestros ocurran.

Con temperaturas que irán de normales a altas, lluvias que pasarán de milimetrajes medios a bajos, índices de evapotranspiración que se asemejan a los de esta misma época del año pasado, y el recuerdo de los sinsabores vividos entre diciembre de 2016 y los primeros días de enero 2017 debido al fuego, productores, dirigentes y funcionarios de nuestra región saben que se encuentran a tan sólo una chispa del desastre.

Para los especialistas, la ocurrencia de siniestros en un plazo que se extiende hasta fines de enero, es inevitable. Según números provistos por el INTA, el último verano se quemaron 3 millones de hectáreas en todo el país, en áreas de espinal y monte; de esas, 1,4 millones correspondieron a nuestra zona. Lo más triste son las causas: el 70% de los incendios rurales se deben a la acción (o falta de conciencia) del hombre; el resto se debe a la Naturaleza.

Las lluvias de los últimos días no hicieron más que posponer el inicio de la temporada y de paso aumentar la preocupación: después de las precipitaciones, habrá aún más materia seca, incendiable. En este caso, las precipitaciones pasan de ser un aliciente para convertirse en un elemento que, textualmente, echará más leña al fuego.

Peor aún. Debajo de todo ese verde subyace otro material seco -contra el piso- que también hará las veces de combustible una vez comenzado el siniestro.

Según el licenciado en Geografía y especialista en Recursos Naturales a través de Imágenes Satelitales del INTA Ascasubi, Alejandro Pezzola, por el momento en nuestra zona el nivel de ocurrencia de incendios ronda el 31%, aunque el gran volumen de masa verde generada a partir de las copiosas precipitaciones que se dieron durante todo el año representa un gran peligro a futuro.

“Ya tenemos una base de pasto seco que, a pesar de que estamos viendo material verde, está listo para empezar a correr con un poco de viento, apenas se produzca el foco”, señaló.

No hay sectores seguros. Para resumir, la zona potencial de peligro es todo lo que no se quemó en la temporada pasada; y todo eso “está preparado para encenderse, con la acumulación del pasto del año anterior más lo que tenemos ahora”. No se circunscribe solamente a Patagones y Villarino, sino que suma tierras forestadas de la costa atlántica, sur de Puan y las sierras.

En pocas palabras, la situación es complicada.

“No debemos engañarnos. Como anuncian los pronósticos, las lluvias se van a cortar y van a ser menores a la media; si a eso le sumamos las temperaturas elevadas, ya está todo preparado. Es fundamental extremar los cuidados a pesar de que veamos todo verde, porque ya hay material fino preparado para comenzar el fuego”, dijo.

Esta vez, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, hay una mayor preparación. Se ha hecho una mayor promoción y concientización hacia los productores para la práctica de picadas y cortafuegos; en Villarino se está terminando una pista de recarga para aviones hidrantes; se trabajó en aceitar el sistema de información, alertas y colaboración entre las fuerzas de seguridad; y los cuerpos de bomberos han llevado a cabo charlas para chacareros, para explicarles cómo actuar en caso de incendios, entre otras cosas.

“Creo que esta vez estamos más preparados, tanto en el sector rural como en las zonas urbanas. Lo que pasó entre fin del año pasado y principios de este sirvió -lamentablemente- de ejemplo y no puede volver a ocurrir por negligencia o descuido. Entendemos que hay imprevistos que no se pueden manejar, pero también hay que hacer docencia”, remarcó Pezzola.