Con la idea de ver de cerca lo que le contaron sus abuelos y una tía que vivió en Barcelona, Agostina partió hacia Europa. En Bahía se dedicaba a la acrobacia aérea y sería esa actividad la que le abriría la primera puerta para empezar esta verdadera aventura.
“Estando en Madrid fui a un centro de escalada deportiva con la intención de conocer el lugar y de escalar un poco. Al salir de ahí, caminé unas cuadras y me encontré con un circo enorme. Golpée en una casilla rodante y pregunté si no precisaban gente. Dejé mi número de teléfono. A la noche me llamaron y me pidieron unos videos. Como no pudieron verlos me pidieron una prueba ´en directo`”. Y parece que les gustó porque hace dos meses que está contratada por el Circo Acuático que recorre toda España.
“Estoy viviendo en una caravana (casilla rodante) hermosa. Trabajo de lo que me gusta y conozco España, y quién dice que algún día no llegue con el circo a cumplir mi sueño de conocer Roma”.
Agostina dice que está aprendiendo italiano, ya que el circo tiene ese origen, que gana bien y que es muy bien tratada por sus compañeros.
“Muchas veces me dan ganas de estar con mi familia o mis amigos ya que acá la mayoría son familia y yo estoy sola. No tengo ganas de volver, me gustaría que mi familia esté acá”, dice Agostina.
Cuenta que la experiencia que está viviendo es maravillosa... “Y es uno de mis sueños hechos realidad: vivir en un circo, viajar con tu casa, conocer lugares, trabajar de lo que te gusta... De chica iba al circo y soñaba con quedarme ahí. Imaginaba cómo sería la vida de ellos... ¿Serían todos amigos? ¿Qué harían después del espectáculo? ¿Cómo serían las casillitas con las que viajaban? Y hoy lo estoy viviendo”.
Su familia
- Parientes en Bahía: su papá Patricio y su mamá Elena Brignoni; sus hermanos, Romina (26 años) y Gustavo (40) y su abuelo Elfio.
- Parientes en Buenos Aires: su hermano Fabián (34), su cuñada Paula y sus sobrinas Sofía (6) y Lucila (4).
- Amigos: Dolo, Rocío, Pipi, Mili, Carolina, Nicolacito, Matute y Jor (en Bahía) y Havita (en Israel). Además de los integrantes del club de buceo Atlantis.
No puedo olvidarme de la calle Roca al 800 en donde estaba la casa de mis abuelos; del club Pacífico en donde dictaba mis clases de telas con mi amiga Dolores; de la plaza Moreno donde pasé varios domingos haciendo acrobacias en sus arboles y tomando mate, que extraño mucho. Acá en España es una cita entre él y yo, a solas. Y la verdad que tiene otro sabor cuando estás acompañado.